Las leyendas negras sobre el Beato Papa Pío IX
La Iglesia
no teme la verdad. Tampoco en este caso...
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Pío IX, ¿un Papa autoritario y brutal?
Vivía en pobreza y fue un pontífice de
gran popularidad.
La beatificación del Papa Pío IX (Giovanni Mastai-Ferretti
1792-1878), el pasado 3 de septiembre, ha sido una de las más polémicas de
la historia. Juan Pablo II, en la ceremonia, reconoció que ha sido «un Papa
muy querido y también muy calumniado».
En general, las polémicas en torno a este obispo de
Roma, que gobernó la Iglesia del 6 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878,
son fruto de posiciones ideológicas o de interpretaciones de vicisitudes
extrapoladas de su contexto histórico. Con el objetivo de ofrecer una
contribución lo más objetiva posible en el esclarecimiento de esta figura
histórica, que falleció hace 122 años, Zenit ha realizado una investigación
en la que se analizan las principales acusaciones lanzadas (y a veces
vociferadas) contra Pío IX.
Lo hacemos en el contexto que delimitó el mismo Juan
Pablo II en la ceremonia de beatificación de este pontífice: «La santidad
vive en la historia y todo santo no está exento de los límites y condiciones
propios de nuestra humanidad. Al beatificar a uno de sus hijos, la Iglesia
no celebra particulares opciones históricas realizadas por él, más bien lo
propone a la imitación y a la veneración por sus virtudes, para alabanza de
la gracia divina que en ellas resplandece».
Algunos críticos acusan hoy a Pío IX de haber sido un
Papa-Rey, autoritario y brutal. Las crónicas, sin embargo, lo recuerdan como
un pontífice justo y bueno con sus súbditos. Lo demuestran algunos hechos.
Los impuestos pagados en aquella época en el Estado
Pontificio eran la mitad de los que se exigían en Francia e incluso un
cuarto de los que se pagaban en Inglaterra.
Se acusa a Pío IX de ir contra el progreso, sin
embargo, en una época en la que viajar en tren era un privilegio para pocos,
hizo construir cuatrocientos kilómetros de ferrocarril, emprendió grandes
obras públicas, como la aspiración de los terrenos cenagosos de Ostia y
Ferrara, bonificó y promovió la agricultura, amplió los principales puertos
que se asoman al mar Adriático, promovió desde 1847 la iluminación con gas,
dio un impulso decisivo a las excavaciones arqueológicos y a las obras de
restauración. Bajo su gobierno, Roma tenía un hospital por cada 9 mil
habitantes, mientras que Londres, que entonces se encontraba en la cumbre
del Imperio, tenía uno por 40 mil habitantes. Roma disponía de un instituto
de beneficencia por cada 2.700 habitantes; Londres uno por cada 7 mil. Entre
1850 y 1870, Pío IX promovió jardines de infancia, dormitorios para las
personas sin techo, hornos que vendían pan a precios muy bajos para los
indigentes, casas populares, dispensarios médicos gratuitos para los pobres.
A partir del 15 de marzo de 1847, Pío IX promulgó en Roma una amplia
libertad de prensa, como nunca antes se había visto en un Estado italiano.
Los historiadores, incluso los que no comparten sus
ideas, hablan de él como un pontífice bueno y caritativo.
Cuando era un joven sacerdote, Giovanni Mastai-Ferretti
pasó muchos años en el orfelinato romano de Tata Giovanni, centro de
formación profesional para muchachos abandonados. Como obispo de Spoleto,
más tarde, tras el terremoto que flageló la diócesis, intervino para
reconstruir 328 casas, monasterios y conventos. Siendo obispo de Ímola, Para
ayudar a los pobres, vendió la cubertería de plata de la diócesis. Vivió
siempre en pobreza, incluso cuando fue elegido Papa, que en aquella época
era también monarca de los territorios pontificios: redujo el número de sus
cortesanos, vendió la mayor parte de sus caballos, hizo disminuir el precio
del pan y de la sal, promovió obras públicas para los desempleados, logró
que los gastos diarios para comida no superaran nunca las cinco liras. El 17
de julio de 1846 concedió la amnistía para los delitos políticos, liberando
a 1.643 encarcelados, muchos de los cuales habían cometido atentados contra
la Iglesia. Sacó de la cárcel a muchos prisioneros por deudas pagando con su
bolsillo a los acreedores.
Como el mismo Papa recordó el día de la beatificación y
al día siguiente, en Roma se le recuerda por su cercanía a la gente: le
gustaba predicar en las parroquias, administrar los sacramentos en las
iglesias y en los hospitales, encontrarse con los pobres y necesitados
vestido de cura sin ningún tipo de etiqueta.
En su testamento pidió «no gastar más de 400 escudos
para su tumba». Siendo Papa se adeudó personalmente para ayudar a la
población romana castigada por una epidemia de cólera. Tras la victoria de
las tropas pontificias en Mentana, se encontró con los prisioneros de las
tropas de Giuseppe Garibaldi (1807-1882), el general italiano que desempeñó
un papel decisivo en la unificación de Italia y conquista de los Estados
Pontificios, les ofreció vestidos y les devolvió la libertad.
De familia noble, Giovanni Mastai-Ferretti utilizó
todos sus haberes para la caridad. La población era bien consciente de su
sensibilidad y, por este motivo, se dirigía a él para pedir ayuda. Por su
bondad, era llamado «Papa angélico». (ZS00092203)
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