| Al
terminar la Edad Media, la Iglesia Católica se
encontraba en una triste situación moral que alcanzaba
hasta las más altas jerarquías eclesiásticas. Buscar
honores, diversiones y dinero era la aspiración común
entre la mayoría de los sacerdotes, obispos, cardenales
y papas. Hubo uno
que otro famoso predicador que trató de poner remedio a
esta situación, pero sin conseguir ningún resultado
importante, hasta que intervino la separación
protestante, llamada Reforma, que sacudió a la Iglesia,
la despertó del largo sueño y la lanzó hacia una
renovación general, que se llamó Contrarreforma.
La chispa que dio inicio
al incendio fue el permiso, que el Papa León X concedió
al Príncipe Alberto de Maguncia en Alemania, de predicar
las indulgencias con el objeto de sacar fondos para la
construcción de la basílica de San Pedro en Roma, año
1517.
|