Belleza integral
Pablo Prieto
www.mujernueva.org
1. A diferencia de la naturaleza y de los objetos artísticos, donde
encontramos una belleza “de algo”, existe una belleza “de alguien”, que es
la específicamente personal, la belleza responsable, con rostro, que sabe
y responde de sí. La llamamos belleza “integral” porque resulta de asumir
el hombre sus diversas dimensiones: lo físico, lo psíquico y lo
espiritual. Esta integración, aunque ya incoada en nuestra naturaleza,
está sin embargo por cumplir, por lograr, por inventar mediante nuestra
libertad. De ahí que la belleza integral reclame necesariamente la
creación personal. Es, por así decir, la belleza que alguien “se saca de
dentro” y a la cual responde con su actitud y temple ético, pero también
mediante artes específicas.
2. Por ser el cuerpo palabra originaria de la persona y como su signo
eficaz, la belleza integral tiende de suyo a vivirse y manifestarse
corporalmente. Ello requiere el concurso, entre otras cosas, de las “artes
de la intimidad”: arreglo personal, cortesía, vestido, diseño, decoración,
y multitud de otras actividades, por lo general manuales, que inventan y
modulan la convivencia. Su manifestación tiene lugar según cinco niveles:
a) El cuidado del aspecto, mediante el cual se actúa sobre el campo
magnético de la presencia.
b) El hogar, que es obra común de todos sus miembros, en la cual
reluce la armonía peculiar de cada familia, su estilo, su excelencia, sus
peculiaridades.
c) Posteriormente la belleza integral aflora en la amistad, y de modo
singular y paradigmático en el amor erótico, confiriéndoles lirismo y
hondura.
d) Desde los niveles anteriores la belleza integral se proyecta en la
compleja trama de las relaciones sociales, insuflando en ellas
aliento de humanidad.
e) Por último, y como cerrando el círculo, los medios de comunicación,
en particular las expresiones artísticas del mundo de la imagen (cine,
publicidad, moda, diseño), reflejan, interpretan y configuran los niveles
anteriores.
3. Elemento esencial en este tipo de belleza es el discernimiento, por vía
afectiva, del significado esponsal del cuerpo, fundamento de la
complementariedad entre varón y mujer. Esta sabiduría práctica en torno a
la corporeidad es lo que otros llaman modestia, decoro, pudor, decencia,
etc.
4. Otra característica de la belleza personal o integral es su carácter
biográfico o narrativo, pues le es esencial aquel argumento que hace de
cada vida algo único. Las artes que mencionadas antes se dirigen
precisamente a intensificar el sentido argumental, confiriendo a la vida
cierto aire de novela o película, es decir, un todo con sentido. De este
modo, cualquier vida, por corriente que sea, se torna digna de
contemplarse, despierta admiración, irradia belleza.
5. Fomentar, captar y responder a la belleza integral requiere una ardua y
exigente disciplina ascética, especialmente el recogimiento habitual y el
dominio de la mirada. Así entrenado, el corazón se abre de modo espontáneo
a la excelencia de la persona y siente la incitación de su misterio.
pabloprieto100@hotmail.com
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