| Moisés nace
en la opresión; es salvado; su vocación. Ex 1-4 Se presenta con Aarón ante el
Faraón; las diez plagas. Ex 5-11
Primera Pascua, paso del
Mar Rojo, Cántico del Triunfo. Ex 12-15
Viaje por el desierto;
maná y codornices; agua de la Roca. Sinaí. Ex 16-19
Los diez mandamientos; el
primer libro de la Ley. La Alianza. Ex 20-1 ss
Prescripciones para el
tabernáculo y el culto, sacrificios. Ex 25-31
Las tablas de piedra; el
becerro de oro; renovación de la Alianza. Ex 32-34
Detalladas prescripciones
sobre el tabernáculo y pertenencias. Ex 35-40.
Ex. 1,6: Estos son los
nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto con
Jacob, cada uno con su casa: Rubén, Simeón, Leví y
Judá; Isacar, Zabulón y Benjamín; Dan y Neftalí; Gad
y Aser. Setenta eran todas las almas salidas de el, muslo
de Jacob; José estaba entonces en Egipto. Murió José y
murieron sus hermanos y toda aquella generación.
EXODO quiere decir
"camino de salida".
El Exodo y la Alianza del
Sinaí, señalan el nacimiento del pueblo de Israel.
Los descendientes de los
Patriarcas han ido a radicar al país de Egipto. Los
encontramos allí inmersos en una situación muy poco
favorable.
Bajo la guía de Moisés
aquel grupo de esclavos consiguen liberarse de la
esclavitud y huir, lanzándose por los caminos del
desierto, en busca de una Nueva Tierra Prometida. Esto se
suele situar alrededor del año 1250 A.C.
MISION DE MOISES.
Sacar de la esclavitud al
pueblo elegido de Dios y llevarlo hacia la Tierra
Prometida.
Ex.3,7-12: Y Yavé le
dijo: "He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto
y he oído los clamores a causa de sus capataces, pues
conozco sus angustias. Y he bajado para librarle de las
manos de los egipcios y subirle de esa tierra a una
tierra fértil y espaciosa, una tierra que mana leche y
miel, la tierra que habitan cananeos, jeteos, amorreos,
fereceos, jeveos y jebuceos. El clamor de los hijos de
Israel ha llegado hasta mí, y he visto la opresión que
sobre ellos hacen pesar los egipcios. Ve, pues; yo te
envío al faraón para que saques a mi pueblo, a los
hijos de Israel, de Egipto". Moisés dijo a Dios:
"¿Y quien soy yo para ir al faraón y sacar de
Egipto a los hijos de Israel?" Dios le dijo:
"Yo estaré contigo, y esta será la señal de que
soy Yo quien te envía. Cuando hayas sacado de Egipto al
pueblo, daréis culto a Dios sobre este monte".
Ex 3,16-20: Ve, reúne a
los ancianos de Israel y diles: Yavé, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,
se me ha aparecido y me ha encomendado que os diga: Os he
visitado y he visto los que os hace Egipto, y he dicho:
Yo os sacare de la opresión de los egipcios, y os
subiré a la tierra de los cananeos, de los jeteos, de
los amorreos, de los fereceos, de los jeveos y de los
jebuseos, a una tierra que mana leche y miel. Ellos te
escucharán, y tú, con los ancianos de Israel, irás al
rey de Egipto y le dirás: Yavé, el Dios de los hebreos,
ha salido a nuestro encuentro. Deja pues que vayamos
camino de tres días por el desierto, para sacrificar a
Yavé, nuestro Dios. Bien se yo que el rey de Egipto no
os permitirá ir sino en mano poderosa. Pero yo tenderé
la mía, y castigare a Egipto con toda suerte de
prodigios, que obrare en medio de ellos; y después os
dejará salir".
INSTITUCION DE LA PASCUA.
Leer Ex 12,1-51 (comparar
Ex. 12,46 con Jn. 19,36).
LA PASCUA es el nombre de
la principal fiesta judía, que ha pasado a ser la
principal fiesta cristiana. La misma fiesta cuyo origen
se halla en el acontecimiento que relata el libro del
Exodo. El sacrificio de la Pascua es el más antiguo de
la tradición bíblica. Se trata, en su origen, de un
rito de nómadas o de seminómadas, que no se realiza en
un santuario y no exige sacerdote ni altar. En cada
familia se inmola, por la tarde, un animal de un año,
ovino o cabrío, y con su sangre se marcan los postes de
la tienda (o más tarde las jambas y el dintel de la
puerta). La víctima entera, sin quebrar los huesos, es
asado al fuego, y luego se la come con hierbas amargas,
aderezo normal de la comida en el desierto.
Dios libra a su pueblo de
la esclavitud de Egipto; la Pascua se convierte entonces
en celebración de este acontecimiento salvador, a la vez
es invocación de nuevas liberaciones. El pueblo de
Israel sale de la cautividad que sufría desde hacia
siglos en Egipto.
Pascua quiere decir
"paso". El ángel del Señor "pasa"
una noche para sembrar el terror entre los egipcios, a
fin de que los hebreos puedan salir (Ex 12). El pueblo,
perseguido, "pasa" el mar Rojo y se libra de
sus perseguidores (Ex 14; 15; 16). "Pasa"
también, durante 40 anos, a través de la prueba del
desierto, (Dt 8,106). Finalmente, "pasa" el
Jordán, y este paso le abre la entrada en la Tierra
Prometida (Jos 3 y 4). Para celebrar esta fiesta, los
judíos inmolaban y comían un cordero, el cordero
"Pascual", en memoria de lo que habían hecho
sus antepasados en el momento de su salida. (Ex 12,1-4).
San Pablo escribe a los
Corintios: "Nuestro Cordero Pascual, Cristo, ha sido
inmolado" (1Cor 5,7). "Pasando" por
nuestra tierra, "pasando" por la prueba del
sufrimiento y de la muerte, "pasando de este mundo
al Padre" (Jn 13, 1), por su resurrección y
Ascensión, Jesús nos libra de la esclavitud del mal y
nos abre la entrada a nuestra Tierra Prometida: El Cielo.
El es verdadero "Cordero Pascual", cuya
inmolación hace posible nuestro "paso" hacia
el Padre. Al celebrar la Pascua del Señor, al comer
"al Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo" (Jn 1,29), celebramos y recibimos nuestra
liberación y nuestra salvación.
PASCUA JUDIA Y PASCUA
CRISTIANA.
Ex. 24,1-8 y Lc 22,19-20.
Las dos fiestas se
celebran en la misma época del año: con ocasión de la
nueva luna que sigue al equinoccio de primavera. ¿Se
trata entonces de la misma fiesta?
La Pasión del Señor y
los sucesos que la prepararon inmediatamente se
desarrollaron durante la semana, en la que los judíos
celebraban la Pascua, pues esta fiesta duraba siete
días. Ex 12,15; 34,18; Lev. 23,5-8; Núm. 28,16-25; Dt
16,1-8.
Jesús llega a Betania
"seis días antes de la Pascua" (Jn. 12,1). Al
día siguiente entra en Jerusalén acompañado de un
gentío considerable "que venia a la fiesta"
(Jn. 12,12). El mismo evangelista Juan, subraya que
cuando condujeron a Jesús ante Pilato, sus acusadores no
entraron en el pretorio "para no contaminarse y
poder comer la Pascua" (Jn 18,18). En la tarde de la
Resurrección, los peregrinos de Emmaús salen de
Jerusalén: la semana de la Pascua judía ha terminado.
Hay por lo tanto,
coincidencia entre la fiesta judía y los acontecimientos
que fundan el cristianismo: la muerte y resurrección de
Jesús.
Pero hay mucho más que
una simple identidad de fecha. El Evangelio da a Jesús
el nombre de "Cordero de Dios". En el relato de
la Pasión, Juan apunta que los soldados no rompieron las
piernas de Jesús y lo comenta haciendo notar que la Ley
judía mandaba que no se rompieran los huesos del cordero
pascual (Jn 19,33-36). Por su parte, Pablo dirá a los
Corintios: "Nuestro Cordero Pascual, Cristo, ha sido
inmolado" (1Cor 5,7). Está claro, por tanto, que
para los Apóstoles Jesús es el verdadero Cordero
Pascual, su muerte y su resurrección son la plena
realización de la Pascua.
La Pascua Judía celebra
una liberación milagrosa: Dios salvó a su pueblo, que
estaba a punto de ser aniquilado. La primera Pascua creó
un pueblo: el Pueblo Judío; salvó a los hebreos de la
muerte y les abrió el camino de la Tierra Prometida.
La Pascua Cristiana es una
liberación mucho más amplia todavía: todos los hombres
de todos los tiempos son salvados de la muerte, es el
camino de la resurrección general. La Pascua nueva da
origen a un pueblo mucho más numeroso, que congrega una
unión fraternal a los hombres y mujeres de toda lengua,
nación y raza: el Pueblo Cristiano.
El que salva a Israel y
luego al mundo entero es el mismo Dios, es Dios que da la
vida y la derrama cada vez más generosamente en el
momento en que todo parece perdido.
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