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Fe y Razón
Comentarios a las noticias más importantes de la semana, con un enfoque filosófico, desde la razón creyente.
*Artículos publicados en el periódico "a.m." (Querétaro, México)Luis-Fernando Valdés Lópezhttps://plus.google.com/101949481921618504198noreply@blogger.comBlogger470125
Updated: 2 weeks 2 days ago
¿Mero éxito mediático?
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Año 9, número 420Luis-Fernando Valdés
El miércoles pasado, bajo una lluvia interminable, 90 mil peregrinos acudieron a la Audiencia del Papa. Si es llamativo que sean tantas personas, más provocador es el motivo de su asistencia: buscan que les hablen de Dios. ¿No se supone que la vida moderna ha superado la necesidad de Dios?
El Papa Francisco, bajo la lluvia,
saludó a los 90 mil fieles que acudieron a verlo.A pesar de la fuerte lluvia que cayó en Roma el miércoles pasado, el Papa Francisco siguió su costumbre de recorrer en automóvil descubierto la Plaza de San Pedro para saludar a las decenas de miles de personas presentes. Fue inolvidable la figura del Papa mojado sobre el jeep blanco, que avanzaba entre en un mar de paraguas e impermeables de colores.
Además de la inusitada lluvia y del tesón del Papa para saludar a los peregrinos, fue llamativa la cantidad de visitantes. Juan Pablo II popularizó las Audiencias de los miércoles; con Benedicto XVI, el Papa Teólogo, se incrementó el número de asistentes (muchas veces eran 10 mil). Pero el volumen de personas que acuden con Francisco ha llegado a cifras récord. ¿Por qué?
Alguno dirá que se trata de un Pontífice carismático. Ciertamente, la sencillez y la austeridad del Santo Padre muestran que creen en el mensaje que predica, y esa coherencia es atractiva, pero eso no lo explica todo.
Posiblemente, si atendemos a sus mensajes recientes tendremos una mejor explicación. El Papa argentino habla con gran fe de Jesucristo, y ha manifestado el gran peligro de una Iglesia “autorreferencial”, o sea, que habla de sí misma, de su organización y su estructura, pero no de Cristo.
Además, el Santo Padre predica con gran armonía el binomio Jesús e Iglesia. En contra de una mentalidad muy arraigada hoy día que afirma a Jesús, pero que niega que haga falta la Iglesia para tener un encuentro con Cristo, el Papa afirma que “la Iglesia es la familia de Jesús” (Homilía, 1 junio 2013).
Pero el Pontífice Romano no anuncia un camino fácil. Con frecuencia ha denunciado el intento de presentar una Iglesia reducida a una ONG filantrópica: “La Iglesia no es una organización de cultura, ni de religión, ni social” (Ibidem).
Francisco es valiente al anunciar que la labor asistencial de la Iglesia tiene un motivo sobrenatural, que es anunciar a Jesucristo, Dios hecho hombre que nos dejó el mandamiento de amarnos los unos a los otros.
Recientemente afirmó el Papa: “Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘Pero qué buena es la Iglesia, qué buena es la obra social que hace la Iglesia’. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado” (Ibidem).
Entonces, si el mensaje del Papa Bergoglio lejos de ser innovador es claramente el mismo de siempre, si sus palabras son muy exigentes, ¿por qué atrae a tanta gente? Seguramente porque la gente de hoy necesita el oxígeno de la autenticidad en sus propias vidas.
Y la autenticidad más profunda del hombre moderno consiste en reconocer que su vida sólo tiene sentido si está ligada a lo sobrenatural, a la presencia de Dios en su vida. De ahí que miles acudan a escuchar al Papa, pues necesitan que Dios oriente sus existencias.
Francisco es un profeta de nuestro tiempo. Los hombre y mujeres de hoy necesitan escuchar que no todo va bien en su vida, y Francisco no tiene miedo en señalarlo. Por eso, las personas de hoy también necesitan esperanza, requieren de la misericordia y el perdón, y Francisco los remite a Jesucristo. Dios sigue siendo necesario: ¡90 mil peregrinos bajo la lluvia lo indican!
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 420Luis-Fernando Valdés
El miércoles pasado, bajo una lluvia interminable, 90 mil peregrinos acudieron a la Audiencia del Papa. Si es llamativo que sean tantas personas, más provocador es el motivo de su asistencia: buscan que les hablen de Dios. ¿No se supone que la vida moderna ha superado la necesidad de Dios?
El Papa Francisco, bajo la lluvia,
saludó a los 90 mil fieles que acudieron a verlo.A pesar de la fuerte lluvia que cayó en Roma el miércoles pasado, el Papa Francisco siguió su costumbre de recorrer en automóvil descubierto la Plaza de San Pedro para saludar a las decenas de miles de personas presentes. Fue inolvidable la figura del Papa mojado sobre el jeep blanco, que avanzaba entre en un mar de paraguas e impermeables de colores.
Además de la inusitada lluvia y del tesón del Papa para saludar a los peregrinos, fue llamativa la cantidad de visitantes. Juan Pablo II popularizó las Audiencias de los miércoles; con Benedicto XVI, el Papa Teólogo, se incrementó el número de asistentes (muchas veces eran 10 mil). Pero el volumen de personas que acuden con Francisco ha llegado a cifras récord. ¿Por qué?
Alguno dirá que se trata de un Pontífice carismático. Ciertamente, la sencillez y la austeridad del Santo Padre muestran que creen en el mensaje que predica, y esa coherencia es atractiva, pero eso no lo explica todo.
Posiblemente, si atendemos a sus mensajes recientes tendremos una mejor explicación. El Papa argentino habla con gran fe de Jesucristo, y ha manifestado el gran peligro de una Iglesia “autorreferencial”, o sea, que habla de sí misma, de su organización y su estructura, pero no de Cristo.
Además, el Santo Padre predica con gran armonía el binomio Jesús e Iglesia. En contra de una mentalidad muy arraigada hoy día que afirma a Jesús, pero que niega que haga falta la Iglesia para tener un encuentro con Cristo, el Papa afirma que “la Iglesia es la familia de Jesús” (Homilía, 1 junio 2013).
Pero el Pontífice Romano no anuncia un camino fácil. Con frecuencia ha denunciado el intento de presentar una Iglesia reducida a una ONG filantrópica: “La Iglesia no es una organización de cultura, ni de religión, ni social” (Ibidem).
Francisco es valiente al anunciar que la labor asistencial de la Iglesia tiene un motivo sobrenatural, que es anunciar a Jesucristo, Dios hecho hombre que nos dejó el mandamiento de amarnos los unos a los otros.
Recientemente afirmó el Papa: “Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘Pero qué buena es la Iglesia, qué buena es la obra social que hace la Iglesia’. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado” (Ibidem).
Entonces, si el mensaje del Papa Bergoglio lejos de ser innovador es claramente el mismo de siempre, si sus palabras son muy exigentes, ¿por qué atrae a tanta gente? Seguramente porque la gente de hoy necesita el oxígeno de la autenticidad en sus propias vidas.
Y la autenticidad más profunda del hombre moderno consiste en reconocer que su vida sólo tiene sentido si está ligada a lo sobrenatural, a la presencia de Dios en su vida. De ahí que miles acudan a escuchar al Papa, pues necesitan que Dios oriente sus existencias.
Francisco es un profeta de nuestro tiempo. Los hombre y mujeres de hoy necesitan escuchar que no todo va bien en su vida, y Francisco no tiene miedo en señalarlo. Por eso, las personas de hoy también necesitan esperanza, requieren de la misericordia y el perdón, y Francisco los remite a Jesucristo. Dios sigue siendo necesario: ¡90 mil peregrinos bajo la lluvia lo indican!
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Las autocríticas del Papa
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Año 9, número 419Luis-Fernando Valdés
El Papa argentino ha iniciado una revolución silenciosa. Primero con sus gestos de cercanía hacia la gente, y luego con su valiente denuncia de los problemas al interior de la Iglesia. ¿Por qué fustiga Francisco a quienes pretenden una Iglesia “autorreferencial”? ¿A quién se refiere?
El Papa durante la Misa de Pentecostés, en la
que pidió evitar una Iglesia "autorreferencial".Desde los días previos al Cónclave que lo eligió como Sucesor de Pedro, el Card. Bergoglio habló con mucha fuerza del peligro de una Iglesia “autorreferencial”, que no se abre hacia las “periferias existenciales”, es decir, hacia los problemas reales del mundo actual. [Ver: Hacia las “periferias”]
Una vez elegido Pontífice de la Iglesia, Francisco ha insistido en la apertura de la Iglesia. En una carta a los obispos de Argentina (16 mayo 2013), el Papa advirtió que “la enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma (…). Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar ‘la dulce y confortadora alegría de evangelizar’.”
El peligro que el Papa observa consiste, por una parte, en que los clérigos centren su vida en “hacer carrera” dentro de la Iglesia, en lugar de hablar de Cristo, de ir a ayudar a los que sufren y de buscar a los que no creen en Cristo.
En la citada carta, el Santo Padre le deseo a los obispos “que el Señor nos libre de maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y del ‘clericalismo de mercado’.”
Y en días pasado, en una reunión reciente con los obispos de Italia, les pidió que reduzcan elevado número de diócesis en ese país, pues suman 226 (Rome Reports, 24.V.2013). El objetivo que busca el Papa Bergoglio es evitar el “carrierismo”, es decir, que haya sacerdotes que estén más pendientes de obtener un cargo en la Iglesia que de evangelizar y servir a los demás.
Pero el Vicario de Cristo no sólo tiene en mente a los clérigos, cuando habla de una Iglesia “autorreferencial”. También se refiere a los católicos comunes y corrientes. Durante la Misa de canonización de la santa mexicana, la Madre Lupita (1878-1963), afirmó: “¡Cuanto daño hace la vida cómoda!, ¡cuanto daño hace el aburguesamiento del corazón!” (ABC.es, 17.V.2013).
Y añadió: “Esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda”.
En la reciente Misa de Pentecostés, el Pontífice volvió a advertir del riesgo de “en nuestros particularismos, en nuestros exclusivismos” pues “provocamos la división”. Habló “del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto”, en contraste con el “abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio … del encuentro con Cristo” (Homilía, 19.V.2013).
Además, el Santo Padre denunció otra trampa: “los caminos paralelos a la Iglesia son peligrosos”. Y remarcó que “cuando se aventura a ir más allá de la doctrina y de la Comunidad eclesial, y no se permanece en ellas, no se está unido al Dios de Jesucristo”.
El Papa Francisco ha mostrado que desea sanar el interior de la Iglesia, de un “cáncer” que no se reduce a los pederastas, sino que también incluye a los clérigos y los fieles que no se esfuerzan por seguir a Cristo, que no luchan por abrirse a los demás, que no dan buen ejemplo. El “enemigo en casa” pues son los creyentes incoherentes.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 419Luis-Fernando Valdés
El Papa argentino ha iniciado una revolución silenciosa. Primero con sus gestos de cercanía hacia la gente, y luego con su valiente denuncia de los problemas al interior de la Iglesia. ¿Por qué fustiga Francisco a quienes pretenden una Iglesia “autorreferencial”? ¿A quién se refiere?
El Papa durante la Misa de Pentecostés, en la
que pidió evitar una Iglesia "autorreferencial".Desde los días previos al Cónclave que lo eligió como Sucesor de Pedro, el Card. Bergoglio habló con mucha fuerza del peligro de una Iglesia “autorreferencial”, que no se abre hacia las “periferias existenciales”, es decir, hacia los problemas reales del mundo actual. [Ver: Hacia las “periferias”]
Una vez elegido Pontífice de la Iglesia, Francisco ha insistido en la apertura de la Iglesia. En una carta a los obispos de Argentina (16 mayo 2013), el Papa advirtió que “la enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma (…). Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar ‘la dulce y confortadora alegría de evangelizar’.”
El peligro que el Papa observa consiste, por una parte, en que los clérigos centren su vida en “hacer carrera” dentro de la Iglesia, en lugar de hablar de Cristo, de ir a ayudar a los que sufren y de buscar a los que no creen en Cristo.
En la citada carta, el Santo Padre le deseo a los obispos “que el Señor nos libre de maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y del ‘clericalismo de mercado’.”
Y en días pasado, en una reunión reciente con los obispos de Italia, les pidió que reduzcan elevado número de diócesis en ese país, pues suman 226 (Rome Reports, 24.V.2013). El objetivo que busca el Papa Bergoglio es evitar el “carrierismo”, es decir, que haya sacerdotes que estén más pendientes de obtener un cargo en la Iglesia que de evangelizar y servir a los demás.
Pero el Vicario de Cristo no sólo tiene en mente a los clérigos, cuando habla de una Iglesia “autorreferencial”. También se refiere a los católicos comunes y corrientes. Durante la Misa de canonización de la santa mexicana, la Madre Lupita (1878-1963), afirmó: “¡Cuanto daño hace la vida cómoda!, ¡cuanto daño hace el aburguesamiento del corazón!” (ABC.es, 17.V.2013).
Y añadió: “Esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda”.
En la reciente Misa de Pentecostés, el Pontífice volvió a advertir del riesgo de “en nuestros particularismos, en nuestros exclusivismos” pues “provocamos la división”. Habló “del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto”, en contraste con el “abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio … del encuentro con Cristo” (Homilía, 19.V.2013).
Además, el Santo Padre denunció otra trampa: “los caminos paralelos a la Iglesia son peligrosos”. Y remarcó que “cuando se aventura a ir más allá de la doctrina y de la Comunidad eclesial, y no se permanece en ellas, no se está unido al Dios de Jesucristo”.
El Papa Francisco ha mostrado que desea sanar el interior de la Iglesia, de un “cáncer” que no se reduce a los pederastas, sino que también incluye a los clérigos y los fieles que no se esfuerzan por seguir a Cristo, que no luchan por abrirse a los demás, que no dan buen ejemplo. El “enemigo en casa” pues son los creyentes incoherentes.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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La “dictadura de la economía”
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Año 9, número 418Luis-Fernando Valdés
El entonces Card. Bergoglio viajaba en
el "Subte" (el metro de Buenos Aires),
como solidaridad con los pobres.El Santo Padre se erigió como defensor de los afectados por la crisis económica mundial. Ante un grupo de diplomáticos, abogó por una economía anclada en la ética, defendió a los pobres y afirmó que “el dinero no debe gobernar”. ¿Será Francisco un Papa de izquierdas?
El pasado jueves 16 de mayo, durante la audiencia de bienvenida a los nuevos embajadores de Kirguistán, Antigua y Barbuda, el Gran Ducado de Luxemburgo y Botswana, el Obispo de Roma pronunció un denso discurso recordando que la crisis ética se debe al rechazo de Dios, ya que la ética lleva hacia Dios, que está fuera de las categorías del mercado. (News.va, 16.V.2013)
Con una gran claridad, el Papa Bergoglio animó a los expertos financieros y a los líderes gubernamentales de sus países a considerar las palabras de San Juan Crisóstomo (s. V): “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles sus vidas. No son nuestros los bienes que poseemos, sino suyos”.
Respecto a la crisis financiera que afecta a gran parte del mundo, Su Santidad afirmó: “Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32, 15-34) ha encontrado una imagen nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”.
Esta “dictadura” se puede percibir donde “los ingresos de una minoría van creciendo de manera exponencial”, mientras que “los de la mayoría van disminuyendo”. La causa de este desequilibrio “proviene de ideologías que promueven la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando de este modo el derecho de control de los Estados, aun estando encargados de velar por el bien común”.
Con fuerza, el Pontífice también se refirió al consumismo, que deforma el concepto del ser humano, porque “reduce al hombre a una sola de sus necesidades: el consumo”; peor aún, “el ser humano es considerado hoy como un bien en sí que se puede utilizar y luego desechar”.
Como resultado de la “dictadura de la economía”, explicó el Papa, “se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone de forma unilateral y sin remedio posible, sus leyes y sus reglas”. A todo ello se añade, “una corrupción tentacular y una evasión fiscal egoísta” de dimensiones mundiales”. Y, por eso, “el afán de poder y de poseer se ha vuelto sin límites”.
El Papa jesuita ha hablado con firmeza sobre los abusos de la economía de mercado actual y de sus estragos en los más pobres. Sin embargo, el Papa Francisco no es un portavoz de las ideologías de izquierda, tampoco un teólogo de la liberación.
En cambio, el Pontífice es un defensor de la dignidad del ser humano, que se ve atropellada por un capitalismo salvaje. Las denuncias del Santo Padre siguen más bien la misma línea de su antecesor, por lo que, en realidad, Francisco es un nuevo Benedicto.
En efecto, la denuncia del argentino sobre la “dictadura de la economía”, recuerda la batalla de Benedicto XVI contra la “dictadura del relativismo”. El Papa emérito ya había advertido de los abusos de la economía, mediante un planteamiento académico en la encíclica “Caritas in veritate” (29 junio 2009), y Francisco lo hace ahora con un lenguaje directo, asequible al gran público, resultado de su experiencia pastoral en los barrios marginados de Buenos Aires.
Ambos pontífices han sido valientes para hablar con claridad de los problemas estructurales de nuestra cultura occidental, que atropellan al ser humano. Dos estilos, un mismo mensaje, una misma denuncia.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 418Luis-Fernando Valdés
El entonces Card. Bergoglio viajaba en
el "Subte" (el metro de Buenos Aires),
como solidaridad con los pobres.El Santo Padre se erigió como defensor de los afectados por la crisis económica mundial. Ante un grupo de diplomáticos, abogó por una economía anclada en la ética, defendió a los pobres y afirmó que “el dinero no debe gobernar”. ¿Será Francisco un Papa de izquierdas?
El pasado jueves 16 de mayo, durante la audiencia de bienvenida a los nuevos embajadores de Kirguistán, Antigua y Barbuda, el Gran Ducado de Luxemburgo y Botswana, el Obispo de Roma pronunció un denso discurso recordando que la crisis ética se debe al rechazo de Dios, ya que la ética lleva hacia Dios, que está fuera de las categorías del mercado. (News.va, 16.V.2013)
Con una gran claridad, el Papa Bergoglio animó a los expertos financieros y a los líderes gubernamentales de sus países a considerar las palabras de San Juan Crisóstomo (s. V): “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles sus vidas. No son nuestros los bienes que poseemos, sino suyos”.
Respecto a la crisis financiera que afecta a gran parte del mundo, Su Santidad afirmó: “Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32, 15-34) ha encontrado una imagen nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”.
Esta “dictadura” se puede percibir donde “los ingresos de una minoría van creciendo de manera exponencial”, mientras que “los de la mayoría van disminuyendo”. La causa de este desequilibrio “proviene de ideologías que promueven la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando de este modo el derecho de control de los Estados, aun estando encargados de velar por el bien común”.
Con fuerza, el Pontífice también se refirió al consumismo, que deforma el concepto del ser humano, porque “reduce al hombre a una sola de sus necesidades: el consumo”; peor aún, “el ser humano es considerado hoy como un bien en sí que se puede utilizar y luego desechar”.
Como resultado de la “dictadura de la economía”, explicó el Papa, “se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone de forma unilateral y sin remedio posible, sus leyes y sus reglas”. A todo ello se añade, “una corrupción tentacular y una evasión fiscal egoísta” de dimensiones mundiales”. Y, por eso, “el afán de poder y de poseer se ha vuelto sin límites”.
El Papa jesuita ha hablado con firmeza sobre los abusos de la economía de mercado actual y de sus estragos en los más pobres. Sin embargo, el Papa Francisco no es un portavoz de las ideologías de izquierda, tampoco un teólogo de la liberación.
En cambio, el Pontífice es un defensor de la dignidad del ser humano, que se ve atropellada por un capitalismo salvaje. Las denuncias del Santo Padre siguen más bien la misma línea de su antecesor, por lo que, en realidad, Francisco es un nuevo Benedicto.
En efecto, la denuncia del argentino sobre la “dictadura de la economía”, recuerda la batalla de Benedicto XVI contra la “dictadura del relativismo”. El Papa emérito ya había advertido de los abusos de la economía, mediante un planteamiento académico en la encíclica “Caritas in veritate” (29 junio 2009), y Francisco lo hace ahora con un lenguaje directo, asequible al gran público, resultado de su experiencia pastoral en los barrios marginados de Buenos Aires.
Ambos pontífices han sido valientes para hablar con claridad de los problemas estructurales de nuestra cultura occidental, que atropellan al ser humano. Dos estilos, un mismo mensaje, una misma denuncia.
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Papa Francisco y la persecución en Egipto
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Año 9, número 417Luis-Fernando Valdés
Los fieles cristianos que viven en Egipto sufren una dura persecución –poco conocida en Occidente– por ser una minoría religiosa, dentro de un país musulmán. Esta violencia se incrementó con motivo de la “Primavera árabe”. ¿Qué hace el Papa para defenderlos?
Como es sabido los cristianos llegaron a Alejandría, en el antiguo Egipto, desde el mismo siglo I. La fundación de esta comunidad cristiana se atribuye al Apóstol San Marcos. Esta Iglesia cristiana de lengua egipcia se conoce como “Iglesia copta”.
En el siglo V, el Patriarca de Alejandría se separó de Roma, por motivos doctrinales y también políticos, dando lugar a la “Iglesia Copta Ortodoxa”. Y, en el siglo VII, Egipto fue invadido por los musulmanes, que rápidamente impusieron la lengua árabe y convirtieron las iglesias en mezquitas, de manera que, en pocas décadas, la mayor parte de la población era ya islámica.
Los cristianos actualmente suman aproximadamente el 10 por ciento de la población egipcia. Los coptos se quejan que, desde que Hosni Mubarak fue derrocado en el 2011, la discriminación y los ataques contra ellos han ido en aumento, especialmente con la llegada al poder de la “Hermandad Musulmana”.
Después de siglos de división entre cristianos coptos y católicos, hace 40 años el Patriarca Shenouda III se reunió con Pablo VI, en Roma. En aquella ocasión, el Romano Pontífice y el “Papa copto” firmaron un acuerdo y una declaración cristológica conjunta e iniciaron el diálogo ecuménico bilateral entre las dos Iglesias. Por su parte, Juan Pablo II en febrero del año 2000 visitó a Shenouda III, en El Cairo.El Papa Francisco se coloca el obsequio
que el "Papa Copto", Teodoro II,
le entregó como signo de fraternidad
El pasado viernes, 10 de mayo, Francisco, de 76 años, y Teodoro II, de 60, que fue elegido Patriarca copto el 18 de noviembre del año pasado, tras la muerte de Shenuda III, mantuvieron un coloquio a solas y rezaron juntos.
Desde la elección de Teodoro II como nuevo patriarca copto ortodoxo, se ha producido un acercamiento cada vez mayor entre las comunidades cristianas en Egipto, que ha llevado a la institución de un “Consejo de Iglesias cristianas en Egipto”, que agrupa a coptos y católicos.
Ambas Iglesias trabajan juntas en Oriente Medio y en Occidente para promover y propagar la paz en todo el mundo e impulsan el diálogo ecuménico entre las dos Iglesias para alcanzar la anhelada unidad.
El llamado “Papa de los árabes” propuso a Francisco establecer que el 10 de mayo se celebre cada año, como la fiesta del amor fraterno entre ambas Iglesias y se repita este encuentro fraterno entre los dos Pontífices.
Teodoro II además ha apoyado al Patriarca copto católico Ibrahim Isaac Sidrak y a su Predecesor, el Cardenal Antonios Naguib. Y, por su parte, el Papa Francisco hizo unas declaraciones bastante importantes, que reconocen el valor del sufrimiento conjunto ambas Iglesias debido a la persecución religiosa (News.va, 10.mayo.2013).
Ambos líderes religiosos han manifestado claramente el deseo de volver a la unidad, y con sinceridad han reconocido mutuamente los esfuerzos de ambas Iglesias para ayudarse entre sí. Ésta es una gran noticia: los cristianos en Egipto tienen así un reconocimiento internacional y un apoyo fuerte desde Occidente.
Como bien se sabe, las minorías religiosas son perturbadas mientras permanece en silencio su persecución. Por eso, estos grupos valoran mucho el reconocimiento internacional, pues éste ejerce una presión defensiva ante los gobiernos represivos. Este reconocimiento es la ayuda –no pequeña– del Papa Francisco, y constituye un auxilio grande para los cristianos perseguidos en Egipto.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 417Luis-Fernando Valdés
Los fieles cristianos que viven en Egipto sufren una dura persecución –poco conocida en Occidente– por ser una minoría religiosa, dentro de un país musulmán. Esta violencia se incrementó con motivo de la “Primavera árabe”. ¿Qué hace el Papa para defenderlos?
Como es sabido los cristianos llegaron a Alejandría, en el antiguo Egipto, desde el mismo siglo I. La fundación de esta comunidad cristiana se atribuye al Apóstol San Marcos. Esta Iglesia cristiana de lengua egipcia se conoce como “Iglesia copta”.
En el siglo V, el Patriarca de Alejandría se separó de Roma, por motivos doctrinales y también políticos, dando lugar a la “Iglesia Copta Ortodoxa”. Y, en el siglo VII, Egipto fue invadido por los musulmanes, que rápidamente impusieron la lengua árabe y convirtieron las iglesias en mezquitas, de manera que, en pocas décadas, la mayor parte de la población era ya islámica.
Los cristianos actualmente suman aproximadamente el 10 por ciento de la población egipcia. Los coptos se quejan que, desde que Hosni Mubarak fue derrocado en el 2011, la discriminación y los ataques contra ellos han ido en aumento, especialmente con la llegada al poder de la “Hermandad Musulmana”.
Después de siglos de división entre cristianos coptos y católicos, hace 40 años el Patriarca Shenouda III se reunió con Pablo VI, en Roma. En aquella ocasión, el Romano Pontífice y el “Papa copto” firmaron un acuerdo y una declaración cristológica conjunta e iniciaron el diálogo ecuménico bilateral entre las dos Iglesias. Por su parte, Juan Pablo II en febrero del año 2000 visitó a Shenouda III, en El Cairo.El Papa Francisco se coloca el obsequio
que el "Papa Copto", Teodoro II,
le entregó como signo de fraternidad
El pasado viernes, 10 de mayo, Francisco, de 76 años, y Teodoro II, de 60, que fue elegido Patriarca copto el 18 de noviembre del año pasado, tras la muerte de Shenuda III, mantuvieron un coloquio a solas y rezaron juntos.
Desde la elección de Teodoro II como nuevo patriarca copto ortodoxo, se ha producido un acercamiento cada vez mayor entre las comunidades cristianas en Egipto, que ha llevado a la institución de un “Consejo de Iglesias cristianas en Egipto”, que agrupa a coptos y católicos.
Ambas Iglesias trabajan juntas en Oriente Medio y en Occidente para promover y propagar la paz en todo el mundo e impulsan el diálogo ecuménico entre las dos Iglesias para alcanzar la anhelada unidad.
El llamado “Papa de los árabes” propuso a Francisco establecer que el 10 de mayo se celebre cada año, como la fiesta del amor fraterno entre ambas Iglesias y se repita este encuentro fraterno entre los dos Pontífices.
Teodoro II además ha apoyado al Patriarca copto católico Ibrahim Isaac Sidrak y a su Predecesor, el Cardenal Antonios Naguib. Y, por su parte, el Papa Francisco hizo unas declaraciones bastante importantes, que reconocen el valor del sufrimiento conjunto ambas Iglesias debido a la persecución religiosa (News.va, 10.mayo.2013).
Ambos líderes religiosos han manifestado claramente el deseo de volver a la unidad, y con sinceridad han reconocido mutuamente los esfuerzos de ambas Iglesias para ayudarse entre sí. Ésta es una gran noticia: los cristianos en Egipto tienen así un reconocimiento internacional y un apoyo fuerte desde Occidente.
Como bien se sabe, las minorías religiosas son perturbadas mientras permanece en silencio su persecución. Por eso, estos grupos valoran mucho el reconocimiento internacional, pues éste ejerce una presión defensiva ante los gobiernos represivos. Este reconocimiento es la ayuda –no pequeña– del Papa Francisco, y constituye un auxilio grande para los cristianos perseguidos en Egipto.
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¿Dos Papas en el Vaticano?
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Año 9, número 416Luis-Fernando Valdés
Volvió Benedicto XVI al Vaticano, para residir ahí definitivamente. Su llegada suscita interrogantes: ¿quién guiará realmente a la Iglesia? ¿Es cierto que uno de ellos dos será el anti-papa?
Francisco recibe a Benedicto en la puerta de
su nueva y definitiva residencia.
Atención a las insignias: sólo Francisco usa
muceta en los hombros y faja,
pues sólo él es el único Papa reinante.El pasado jueves 2 de mayo, el Papa emérito regresó en helicóptero de Castelgandolfo, donde residió un par de meses desde su renuncia efectuada el 28 de febrero. Ahora vivirá en el convento “Mater Ecclesiae”, en compañía de su secretario Mons. Georg Gäenswein y cuatro mujeres del servicio doméstico.
Benedicto XVI fue recibido en la puerta del monasterio por el Papa Francisco mismo. Fue un evento muy discreto y no hay disponibles tomas de televisión. Pero la nota de presa de la Santa Sede explica que el Pontífice “le ha dado la bienvenida con grande y fraterna cordialidad”, y que luego ambos se dirigieron a la capilla del convento “para un momento de oración”. (News.va, 2.mayo.2013)
La cordialidad entre Francisco y Benedicto es patente, aunque no han faltado “videntes” que insisten en que habrá un anti-papa. En términos técnicos, un “anti-papa” es quien reclama para sí el Pontificado Romano, estando aún en funciones el Pontífice reinante.
En el caso del Papa Francisco, esta situación de hecho no se ha dado. Cuando Benedicto XVI renunció al Papado, en ese momento, la Iglesia quedó sin cabeza visible, sin Papa. Y por eso se convocó a un cónclave, para elegir a quien gobernara la Iglesia. No hubo usurpación y, por tanto, tampoco hay anti-papa.
Tampoco hay dos gobiernos en la Iglesia, ni dos cabezas, ni dos Papas. Sólo Francisco es el Papa, y Benedicto ya no es Papa, sino “emérito”: jubilado, sin funciones. Sucede lo mismo que en los países democráticos, en los hay un Presidente único, aunque aún vivan los ex-presidentes.
Para que esto quedara muy claro, Benedicto XVI antes de renunciar tomó unas medidas para remarcar que él ya no era el Papa reinante: estableció que se le llamará “Papa emérito” o “Pontífice emérito”, renunció a dos prendas de su vestimenta blanca, que son la muceta y la faja, las cuales sólo puede portar el Pontífice en funciones, en este caso, Francisco.
¿Benedicto, poder tras el trono? ¿Francisco, anti-papa? Son dos clichés que intentan “mostrar” a dos personajes en conflicto, pero esto nada tienen que ver con la realidad. La verdad es que el afecto que ambos se tienen ha quedado patente.
Se cuenta que tan pronto como el card. Bergoglio fue elegido, éste pidió un teléfono para saludar a Benedicto XVI, desde la Sala de Lágrimas, mientras le ajustaban la sotana blanca. Y fue inolvidable la visita de Francisco al Papa emérito en Castelgandolfo, donde rezaron y comieron juntos.
La Sala de prensa vaticana ratificó el deseo del Pontífice emérito de dedicarse a la oración, en una vida de retiro en el monasterio “Mater Ecclesiae”. Quienes conocen la personalidad de Benedicto XVI saben bien que no pretende ni desea intervenir en el gobierno de la Iglesia, y que cumplirá fielmente la promesa que, en su momento expresó, de sujetarse fielmente al nuevo Sucesor de Pedro.
Por su parte, el Papa Francisco seguirá viviendo en la “Domus Sanctae Marthae”, que está prácticamente al lado del convento. Por eso, es posible que el Papa Francisco y su antecesor se lleguen a encontrar con frecuencia en los jardines vaticanos, donde ambos suelen pasear.
También es factible que el Papa visite a Benedicto XVI con cierta frecuencia, como detalle de fraternidad, y quizá también –¿por qué no?– para intercambiar puntos de vista. Serán el Papa argentino y su amigo alemán.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 416Luis-Fernando Valdés
Volvió Benedicto XVI al Vaticano, para residir ahí definitivamente. Su llegada suscita interrogantes: ¿quién guiará realmente a la Iglesia? ¿Es cierto que uno de ellos dos será el anti-papa?
Francisco recibe a Benedicto en la puerta de
su nueva y definitiva residencia.
Atención a las insignias: sólo Francisco usa
muceta en los hombros y faja,
pues sólo él es el único Papa reinante.El pasado jueves 2 de mayo, el Papa emérito regresó en helicóptero de Castelgandolfo, donde residió un par de meses desde su renuncia efectuada el 28 de febrero. Ahora vivirá en el convento “Mater Ecclesiae”, en compañía de su secretario Mons. Georg Gäenswein y cuatro mujeres del servicio doméstico.
Benedicto XVI fue recibido en la puerta del monasterio por el Papa Francisco mismo. Fue un evento muy discreto y no hay disponibles tomas de televisión. Pero la nota de presa de la Santa Sede explica que el Pontífice “le ha dado la bienvenida con grande y fraterna cordialidad”, y que luego ambos se dirigieron a la capilla del convento “para un momento de oración”. (News.va, 2.mayo.2013)
La cordialidad entre Francisco y Benedicto es patente, aunque no han faltado “videntes” que insisten en que habrá un anti-papa. En términos técnicos, un “anti-papa” es quien reclama para sí el Pontificado Romano, estando aún en funciones el Pontífice reinante.
En el caso del Papa Francisco, esta situación de hecho no se ha dado. Cuando Benedicto XVI renunció al Papado, en ese momento, la Iglesia quedó sin cabeza visible, sin Papa. Y por eso se convocó a un cónclave, para elegir a quien gobernara la Iglesia. No hubo usurpación y, por tanto, tampoco hay anti-papa.
Tampoco hay dos gobiernos en la Iglesia, ni dos cabezas, ni dos Papas. Sólo Francisco es el Papa, y Benedicto ya no es Papa, sino “emérito”: jubilado, sin funciones. Sucede lo mismo que en los países democráticos, en los hay un Presidente único, aunque aún vivan los ex-presidentes.
Para que esto quedara muy claro, Benedicto XVI antes de renunciar tomó unas medidas para remarcar que él ya no era el Papa reinante: estableció que se le llamará “Papa emérito” o “Pontífice emérito”, renunció a dos prendas de su vestimenta blanca, que son la muceta y la faja, las cuales sólo puede portar el Pontífice en funciones, en este caso, Francisco.
¿Benedicto, poder tras el trono? ¿Francisco, anti-papa? Son dos clichés que intentan “mostrar” a dos personajes en conflicto, pero esto nada tienen que ver con la realidad. La verdad es que el afecto que ambos se tienen ha quedado patente.
Se cuenta que tan pronto como el card. Bergoglio fue elegido, éste pidió un teléfono para saludar a Benedicto XVI, desde la Sala de Lágrimas, mientras le ajustaban la sotana blanca. Y fue inolvidable la visita de Francisco al Papa emérito en Castelgandolfo, donde rezaron y comieron juntos.
La Sala de prensa vaticana ratificó el deseo del Pontífice emérito de dedicarse a la oración, en una vida de retiro en el monasterio “Mater Ecclesiae”. Quienes conocen la personalidad de Benedicto XVI saben bien que no pretende ni desea intervenir en el gobierno de la Iglesia, y que cumplirá fielmente la promesa que, en su momento expresó, de sujetarse fielmente al nuevo Sucesor de Pedro.
Por su parte, el Papa Francisco seguirá viviendo en la “Domus Sanctae Marthae”, que está prácticamente al lado del convento. Por eso, es posible que el Papa Francisco y su antecesor se lleguen a encontrar con frecuencia en los jardines vaticanos, donde ambos suelen pasear.
También es factible que el Papa visite a Benedicto XVI con cierta frecuencia, como detalle de fraternidad, y quizá también –¿por qué no?– para intercambiar puntos de vista. Serán el Papa argentino y su amigo alemán.
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Banco Vaticano ¿obstáculo para Francisco?
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Año 9, número 415Luis-Fernando Valdés
Aunque no ha sido noticia principal, en los últimos días se ha hablado mucho de la reforma del Banco Vaticano. Este sería el primer desafío del Papa Francisco antes de transformar la Curia romana. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿En qué afecta esta reforma a los católicos de a pie?
Al hablar del banco del Vaticano nos topamos casi siempre con una serie de clichés, como la falta de transparencia y lavado dinero. Sin embargo, la visión sobre esta institución financiera pone en juego algo más que dinero, pues influye en la confianza de la gente en la Iglesia y también puede desvirtuar la percepción sobre la misión misma de la Iglesia.
Primero, hay que aclarar que el “Istituto per l’Opere di Religione” (IOR) no es propiamente un banco convencional (con accionistas y sucursales), sino una entidad que administra bienes muebles e inmuebles que han sido destinados para obras de caridad de la Iglesia.
A través de este instituto se financian tanto las Iglesias de países pobres como las obras de caridad de muchas diócesis. Es muy conocido que el entonces Card. Bergoglio recibió fondos del IOR tanto para ayudar a los pobres y a los enfermos (fue famosa la ayuda humanitaria a los llamados “cartoneros”), como para sanear la finanzas de la diócesis de Buenos Aires (Stanze Vaticane, 13.abr.13).
¿Cuál es el problema actual del IOR? ¿Le falta transparencia? MoneyVal, el organismo de la comunidad europea encargado de vigilar el lavado de dinero, pidió al IOR que se adecuara a la normativa vigente. Aunque no se ha demostrado nada, la normativa anterior del IOR se prestaba al lavado de dinero… y no han faltado rumores de ser el banco de la mafia italiana. Actualmente, el IOR ya está dentro de los estándares europeos. (Ampliar en: Fe y razón, 5.ago.12)
Ernst von Freyberg, nuevo Presidente
del Banco Vaticano.Hay que reconocer el mérito de Benedicto XVI, que estuvo empeñado de mejorar el funcionamiento del Banco Vaticano. Pocos días antes de su retiro, nombró como nuevo Presidente de esta institución al abogado Ernst von Freyberg (15.feb.13) y renovó la comisión de cardenales que vigilan el IOR (18.feb.13).
Pero, estos asuntos económicos ¿qué tienen que ver con los fieles católicos comunes y corrientes? Aparentemente nada y, en realidad, todo. Estos temas desgastan la credibilidad de la Iglesia. Cristo predicó la pobreza y la Iglesia maneja un banco… que, además, tiene su “mala fama” en contra.
Precisamente, el Papa Francisco ha estado muy pendiente de que la Iglesia no pierda de vista su finalidad espiritual y misionera, y puede entonces. Recientemente, el Pontífice afirmó que: “cuando la Iglesia quiere enorgullecerse de su cantidad y crea organizaciones, crea oficinas y se hace un poco burocrática, la Iglesia pierde su substancia principal y corre el peligro de transformarse en una ONG. Y la Iglesia no es una Ong.”
Habló en concreto del IOR y reconoció que “es necesario”, pero “ hasta un cierto punto”. Porque, “cuando la organización toma el primer sitio, el amor se acaba y la Iglesia, pobrecita, se convierte en una ONG. Esta no es la vía”. (Vatican Insider, 24.IV.13)
Este es el verdadero fondo de la reforma al Banco Vaticano y a la Curia romana. Francisco trata de que las estructuras administrativas de la Iglesia y de las diócesis no distraigan a los católicos de lo importante de su fe: conocer a Cristo, amarlo y llevarlo a toda la gente. Seguramente, estas esperadas reformas contribuirán a que los católicos recuperen confianza en las estructuras de gobierno y de financiamiento de la Iglesia.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 415Luis-Fernando Valdés
Aunque no ha sido noticia principal, en los últimos días se ha hablado mucho de la reforma del Banco Vaticano. Este sería el primer desafío del Papa Francisco antes de transformar la Curia romana. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿En qué afecta esta reforma a los católicos de a pie?
Al hablar del banco del Vaticano nos topamos casi siempre con una serie de clichés, como la falta de transparencia y lavado dinero. Sin embargo, la visión sobre esta institución financiera pone en juego algo más que dinero, pues influye en la confianza de la gente en la Iglesia y también puede desvirtuar la percepción sobre la misión misma de la Iglesia.
Primero, hay que aclarar que el “Istituto per l’Opere di Religione” (IOR) no es propiamente un banco convencional (con accionistas y sucursales), sino una entidad que administra bienes muebles e inmuebles que han sido destinados para obras de caridad de la Iglesia.
A través de este instituto se financian tanto las Iglesias de países pobres como las obras de caridad de muchas diócesis. Es muy conocido que el entonces Card. Bergoglio recibió fondos del IOR tanto para ayudar a los pobres y a los enfermos (fue famosa la ayuda humanitaria a los llamados “cartoneros”), como para sanear la finanzas de la diócesis de Buenos Aires (Stanze Vaticane, 13.abr.13).
¿Cuál es el problema actual del IOR? ¿Le falta transparencia? MoneyVal, el organismo de la comunidad europea encargado de vigilar el lavado de dinero, pidió al IOR que se adecuara a la normativa vigente. Aunque no se ha demostrado nada, la normativa anterior del IOR se prestaba al lavado de dinero… y no han faltado rumores de ser el banco de la mafia italiana. Actualmente, el IOR ya está dentro de los estándares europeos. (Ampliar en: Fe y razón, 5.ago.12)
Ernst von Freyberg, nuevo Presidente
del Banco Vaticano.Hay que reconocer el mérito de Benedicto XVI, que estuvo empeñado de mejorar el funcionamiento del Banco Vaticano. Pocos días antes de su retiro, nombró como nuevo Presidente de esta institución al abogado Ernst von Freyberg (15.feb.13) y renovó la comisión de cardenales que vigilan el IOR (18.feb.13).
Pero, estos asuntos económicos ¿qué tienen que ver con los fieles católicos comunes y corrientes? Aparentemente nada y, en realidad, todo. Estos temas desgastan la credibilidad de la Iglesia. Cristo predicó la pobreza y la Iglesia maneja un banco… que, además, tiene su “mala fama” en contra.
Precisamente, el Papa Francisco ha estado muy pendiente de que la Iglesia no pierda de vista su finalidad espiritual y misionera, y puede entonces. Recientemente, el Pontífice afirmó que: “cuando la Iglesia quiere enorgullecerse de su cantidad y crea organizaciones, crea oficinas y se hace un poco burocrática, la Iglesia pierde su substancia principal y corre el peligro de transformarse en una ONG. Y la Iglesia no es una Ong.”
Habló en concreto del IOR y reconoció que “es necesario”, pero “ hasta un cierto punto”. Porque, “cuando la organización toma el primer sitio, el amor se acaba y la Iglesia, pobrecita, se convierte en una ONG. Esta no es la vía”. (Vatican Insider, 24.IV.13)
Este es el verdadero fondo de la reforma al Banco Vaticano y a la Curia romana. Francisco trata de que las estructuras administrativas de la Iglesia y de las diócesis no distraigan a los católicos de lo importante de su fe: conocer a Cristo, amarlo y llevarlo a toda la gente. Seguramente, estas esperadas reformas contribuirán a que los católicos recuperen confianza en las estructuras de gobierno y de financiamiento de la Iglesia.
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Francisco: el nuevo “look” de la ortodoxia
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Año 9, número 414Luis-Fernando Valdés
El nuevo Papa nos sigue sorprendiendo por sus gestos llenos de sencillez y de cercanía con la gente. El Pontífice latinoamericano se ha desmarcado del protocolo, del vestuario papal y de los apartamentos pontificios. Entonces, ¿Francisco cambiará la doctrina “dura” del catolicismo?
En el inicio de este nuevo Pontificado, se ha dado un fenómeno de opinión pública muy interesante. La simpatía del Papa Bergoglio ha servido de lubricante para las cuestiones espinosas que ha tenido que resolver en estas primeras semanas de Ministerio Petrino.
En cambio, el Papa Ratzinger fue durante dos décadas el guardián de la fe, y se convirtió en el pararrayos de las críticas durante la época de Juan Pablo II. Por eso, siempre arrastró la etiqueta de “duro” e “intransigente”, incluso durante su periodo como Pontífice.
Esta percepción, un tanto injusta, ha producido el fenómeno de que Francisco parece un Papa más “flexible”, y quizá por eso, algunos piensan que habrá cambios en la doctrina católica. Pero, en realidad, el Papado no ha cambiado de ruta. Desde el Concilio Vaticano II, todos los Pontífices han seguido la misma línea: explicar la doctrina de siempre a los hombres de hoy, sin alterar el mensaje de Jesucristo.
En cambio, lo que sí ha variado en estos cincuenta años posteriores al Concilio es la percepción de la opinión pública sobre los Papas. Según esta visión, del “carismático” Juan Pablo II pasamos al “duro e intransigente” Benedicto XVI, y ahora tenemos al “sencillo y cercano” Francisco.
El Papa y el Prefecto de la Doctrina
de la Fe, Mons. Müller.La continuidad es patente. El Papa alemán peleó las batallas doctrinales y disciplinares que inició su predecesor polaco, como el combate a la pederastia. Y el Papa argentino ha retomado directamente los conflictos a los que se enfrentó Benedicto XVI, de los cuales hoy reseñamos dos.
Primero. Francisco confirmó recientemente la línea de “tolerancia cero” contra los sacerdotes pederastas al recibir en audiencia privada al arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio vaticano encargado de conocer esos delitos (News.va, 5.abril.2013).
“El Santo Padre ha pedido en particular a la Congregación continuar con la línea establecida por Benedicto XVI, lo que significa actuar con determinación en lo que concierne a los abusos sexuales”, dice el comunicado de la Sala de prensa vaticana.
Segundo. El Papa Francisco confirmó la evaluación del Vaticano a la “Leadership Conference of Women Religious” (LCWR) de Estados Unidos, en la que se encontró que esta tenía “serios problemas doctrinales” y necesitaba ser reformada.
El Prefecto Müller, se reunió en Roma con la presidenta de la conferencia de religiosas estadounidenses, Hermana Florence Deacon, el 15 de abril pasado. También asistió el Arzobispo de Seattle, Peter Sartain, quien fue designado para llevar a cabo la reforma del LCWR.
Müller le dijo a la Hermana Deacon que él “ha discutido recientemente la Evaluación Doctrinal con el Papa Francisco, que reafirmó los hallazgos de la Evaluación y el programa de reforma para esta Conferencia de Superiores Mayores”. O sea, el Papa no apoya el liberalismo de la LCWR. (News.va, 15.abril.2013)
Sin duda, la simpática figura de Francisco ha conquistado a la opinión pública, y su sonrisa y su cercanía han logrado superar una barrera mediática: que la ortodoxia y la disciplina no son sinónimo de antipatía o de mala voluntad hacia alguien. Y ortodoxia y simpatía, este es el nuevo “look” del Papado.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 414Luis-Fernando Valdés
El nuevo Papa nos sigue sorprendiendo por sus gestos llenos de sencillez y de cercanía con la gente. El Pontífice latinoamericano se ha desmarcado del protocolo, del vestuario papal y de los apartamentos pontificios. Entonces, ¿Francisco cambiará la doctrina “dura” del catolicismo?
En el inicio de este nuevo Pontificado, se ha dado un fenómeno de opinión pública muy interesante. La simpatía del Papa Bergoglio ha servido de lubricante para las cuestiones espinosas que ha tenido que resolver en estas primeras semanas de Ministerio Petrino.
En cambio, el Papa Ratzinger fue durante dos décadas el guardián de la fe, y se convirtió en el pararrayos de las críticas durante la época de Juan Pablo II. Por eso, siempre arrastró la etiqueta de “duro” e “intransigente”, incluso durante su periodo como Pontífice.
Esta percepción, un tanto injusta, ha producido el fenómeno de que Francisco parece un Papa más “flexible”, y quizá por eso, algunos piensan que habrá cambios en la doctrina católica. Pero, en realidad, el Papado no ha cambiado de ruta. Desde el Concilio Vaticano II, todos los Pontífices han seguido la misma línea: explicar la doctrina de siempre a los hombres de hoy, sin alterar el mensaje de Jesucristo.
En cambio, lo que sí ha variado en estos cincuenta años posteriores al Concilio es la percepción de la opinión pública sobre los Papas. Según esta visión, del “carismático” Juan Pablo II pasamos al “duro e intransigente” Benedicto XVI, y ahora tenemos al “sencillo y cercano” Francisco.
El Papa y el Prefecto de la Doctrina
de la Fe, Mons. Müller.La continuidad es patente. El Papa alemán peleó las batallas doctrinales y disciplinares que inició su predecesor polaco, como el combate a la pederastia. Y el Papa argentino ha retomado directamente los conflictos a los que se enfrentó Benedicto XVI, de los cuales hoy reseñamos dos.
Primero. Francisco confirmó recientemente la línea de “tolerancia cero” contra los sacerdotes pederastas al recibir en audiencia privada al arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio vaticano encargado de conocer esos delitos (News.va, 5.abril.2013).
“El Santo Padre ha pedido en particular a la Congregación continuar con la línea establecida por Benedicto XVI, lo que significa actuar con determinación en lo que concierne a los abusos sexuales”, dice el comunicado de la Sala de prensa vaticana.
Segundo. El Papa Francisco confirmó la evaluación del Vaticano a la “Leadership Conference of Women Religious” (LCWR) de Estados Unidos, en la que se encontró que esta tenía “serios problemas doctrinales” y necesitaba ser reformada.
El Prefecto Müller, se reunió en Roma con la presidenta de la conferencia de religiosas estadounidenses, Hermana Florence Deacon, el 15 de abril pasado. También asistió el Arzobispo de Seattle, Peter Sartain, quien fue designado para llevar a cabo la reforma del LCWR.
Müller le dijo a la Hermana Deacon que él “ha discutido recientemente la Evaluación Doctrinal con el Papa Francisco, que reafirmó los hallazgos de la Evaluación y el programa de reforma para esta Conferencia de Superiores Mayores”. O sea, el Papa no apoya el liberalismo de la LCWR. (News.va, 15.abril.2013)
Sin duda, la simpática figura de Francisco ha conquistado a la opinión pública, y su sonrisa y su cercanía han logrado superar una barrera mediática: que la ortodoxia y la disciplina no son sinónimo de antipatía o de mala voluntad hacia alguien. Y ortodoxia y simpatía, este es el nuevo “look” del Papado.
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Balance de un mes de Pontificado
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Año 9, número 413.Luis-Fernando Valdés
Se ha cumplido un mes de la fumata blanca. El nuevo Papa nos ha traído sorpresas muy gratas, pero las expectativas sobre el futuro de la Iglesia siguen en pie. ¿Qué ha hecho Francisco para solucionar la crisis de la Iglesia?
La cercanía del Papa Francisco
es sin duda de lo más destacado de
este primer mes de Pontificado.1. Austeridad. El Papa argentino inició su Pontificado con unos signos de austeridad que han conquistado a los fieles católicos del mundo entero: no utiliza la muceta roja propia del atuendo papal, utiliza una cruz pectoral de hierro (no de oro), el anillo del pescador es de segunda mano (fue diseñado para Pablo VI), y no calza los zapatos rojos que durante siglos han usado los pontífices sino que utiliza sus zapatos negros de siempre. Además, renunció a vivir en los apartamentos pontificios.
Este modo de vida no es una mera actitud mediática del Papa. Como la crisis de credibilidad de la Iglesia se ha debido, en parte, al modo de vida poco austero de no pocos católicos, estos ejemplos de Francisco son una gran invitación a todos los fieles a vivir el desprendimiento que Jesucristo predicó y que sus seguidores deben vivir también.
2. Reforma de la Curia romana. Éste es el tema más candente en la opinión pública. Desde las congregaciones generales (reuniones de cardenales) previas al Cónclave, numerosos purpurados insistieron en que era importante dar a la Curia un sistema de gestión más acorde a las necesidades actuales.
Justo al cumplirse el mes de su elección el Santo Padre anunció la creación de grupo de ocho cardenales (de los cinco continentes) y un arzobispo “para que lo asesoren en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana” (News.va, 13.IV.2013).
3. Abusos sexuales. El Papa Francisco, siguiendo la misma línea establecida por Benedicto XVI, indicó al Dicasterio responsable de combatir la pederastia que actuara con decisión en todo lo que se refiere a los casos de abuso sexual.
Además, el Papa pidió que se promuevan ante todo medidas de protección de los menores, ayuda para los que en pasado han sufrido violencia, las medidas debidas hacia los culpables, el compromiso de las conferencias episcopales en la formulación y actuación de las directrices necesarias en este ámbito tan importante para el testimonio y la credibilidad de la Iglesia (News.va, 5.IV.2013).
4. Continuidad con Benedicto XVI. El nuevo Pontífice sabe que el mundo entero espera cambios de fondo en la Iglesia, para que la fe puede iluminar al mundo contemporáneo, dominado quizá por el materialismo y la falta de esperanza.
Pero esta reforma no es un rompimiento con lo anterior. Y el Papa Bergoglio lo ha mostrado con gestos de cercanía al Papa emérito que hablan por sí mismos, especialmente con aquella visita a Castelgandolfo.
El Rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), Luis Romera, resume así la continuidad de los últimos pontificados: Juan Pablo II es el Papa que despertó en una cultura secularizada la nostalgia de Dios, el sentido de la fe; luego Benedicto XVI ayuda a asumir todo ese entusiasmo por la fe con profundidad intelectual; y después, viene un Papa pastor, que dice vamos a asumirlo personalmente, vamos a ser personas de oración, personas de misericordia. (Europapress.com, 12.IV.2013)
A un mes de Pontificado, el Papa Francisco da señales de buscar una reforma dentro de la continuidad, con una invitación a todos los creyentes a que vivan con obras claras la fe en Jesucristo, pues sólo así la Iglesia podrá cambiar.
mailto:lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 413.Luis-Fernando Valdés
Se ha cumplido un mes de la fumata blanca. El nuevo Papa nos ha traído sorpresas muy gratas, pero las expectativas sobre el futuro de la Iglesia siguen en pie. ¿Qué ha hecho Francisco para solucionar la crisis de la Iglesia?
La cercanía del Papa Francisco
es sin duda de lo más destacado de
este primer mes de Pontificado.1. Austeridad. El Papa argentino inició su Pontificado con unos signos de austeridad que han conquistado a los fieles católicos del mundo entero: no utiliza la muceta roja propia del atuendo papal, utiliza una cruz pectoral de hierro (no de oro), el anillo del pescador es de segunda mano (fue diseñado para Pablo VI), y no calza los zapatos rojos que durante siglos han usado los pontífices sino que utiliza sus zapatos negros de siempre. Además, renunció a vivir en los apartamentos pontificios.
Este modo de vida no es una mera actitud mediática del Papa. Como la crisis de credibilidad de la Iglesia se ha debido, en parte, al modo de vida poco austero de no pocos católicos, estos ejemplos de Francisco son una gran invitación a todos los fieles a vivir el desprendimiento que Jesucristo predicó y que sus seguidores deben vivir también.
2. Reforma de la Curia romana. Éste es el tema más candente en la opinión pública. Desde las congregaciones generales (reuniones de cardenales) previas al Cónclave, numerosos purpurados insistieron en que era importante dar a la Curia un sistema de gestión más acorde a las necesidades actuales.
Justo al cumplirse el mes de su elección el Santo Padre anunció la creación de grupo de ocho cardenales (de los cinco continentes) y un arzobispo “para que lo asesoren en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana” (News.va, 13.IV.2013).
3. Abusos sexuales. El Papa Francisco, siguiendo la misma línea establecida por Benedicto XVI, indicó al Dicasterio responsable de combatir la pederastia que actuara con decisión en todo lo que se refiere a los casos de abuso sexual.
Además, el Papa pidió que se promuevan ante todo medidas de protección de los menores, ayuda para los que en pasado han sufrido violencia, las medidas debidas hacia los culpables, el compromiso de las conferencias episcopales en la formulación y actuación de las directrices necesarias en este ámbito tan importante para el testimonio y la credibilidad de la Iglesia (News.va, 5.IV.2013).
4. Continuidad con Benedicto XVI. El nuevo Pontífice sabe que el mundo entero espera cambios de fondo en la Iglesia, para que la fe puede iluminar al mundo contemporáneo, dominado quizá por el materialismo y la falta de esperanza.
Pero esta reforma no es un rompimiento con lo anterior. Y el Papa Bergoglio lo ha mostrado con gestos de cercanía al Papa emérito que hablan por sí mismos, especialmente con aquella visita a Castelgandolfo.
El Rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), Luis Romera, resume así la continuidad de los últimos pontificados: Juan Pablo II es el Papa que despertó en una cultura secularizada la nostalgia de Dios, el sentido de la fe; luego Benedicto XVI ayuda a asumir todo ese entusiasmo por la fe con profundidad intelectual; y después, viene un Papa pastor, que dice vamos a asumirlo personalmente, vamos a ser personas de oración, personas de misericordia. (Europapress.com, 12.IV.2013)
A un mes de Pontificado, el Papa Francisco da señales de buscar una reforma dentro de la continuidad, con una invitación a todos los creyentes a que vivan con obras claras la fe en Jesucristo, pues sólo así la Iglesia podrá cambiar.
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Líderes judíos opinan sobre el nuevo Papa
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Año 9, número 412Luis-Fernando Valdés
La sencillez y la apertura del Papa Francisco no sólo han conquistado a los católicos, sino que también le han abierto camino en el diálogo con las otras religiones. Es interesante ver las reacciones del mundo hebreo y preguntarnos qué podemos esperar en esta nueva etapa del diálogo con los judíos.
El Papa saluda a los representantes judíos,
en la reunión con líderes religiosos (20 marzo)El Santo Padre inició la relación con los hebreos con un gesto significativo: le envío al Rabino Jefe de Roma, el Dr. Riccardo Di Segni, la invitación a la inauguración de su pontificado, mediante un mensaje fechado el mismo día de su elección como Obispo de Roma, el 13 de marzo pasado.
Se trata quizá de su primera acción como Papa, en la que además le manifiesta al Rabino Jefe que espera “vivamente poder contribuir al progreso experimentado en las relaciones entre judíos y católicos a partir del Concilio Vaticano II”.
Por su parte, el Dr. Di Segni, en su mensaje de felicitación al Papa Francisco, expresó sus mejores deseos y recordó que las relaciones de la Iglesia con la Comunidad judía de Roma han dado pasos importantes. Y le auguró: “que usted pueda guiar con fuerza y sabiduría a la Iglesia católica en los próximos años”.
El Presidente de la conferencia de Rabinos, el Prof. Giuseppe Laras, expresó también sus congratulaciones al nuevo Papa. Y manifestó su deseo de que bajo la guía de Papa Francisco, el diálogo entre judíos y cristianos siga dando frutos en el surco de la obra ya realizada por sus predecesores.
Los signos de buena relación se multiplicaron los días siguientes. El Rabino Di Segni asistió a la Misa de inicio de pontificado de Francisco, en el Vaticano, el 19 de marzo, y al día siguiente fue recibido por el Papa, junto a otros 15 rabinos y otros líderes religiosos asistentes, en la sala Clementina del palacio apostólico.
Con motivo de la fiesta de Pésaj o Pascua hebrea, el Santo Padre le envió un telegrama de felicitación al Rabino de Roma. “Me resulta particularmente gustoso –expresó Francisco– extenderle a usted y a toda la comunidad de Roma mis felicitaciones más fervientes por la gran fiesta de Pésaj”.
El rabino Di Segni, señaló el sitio web de la Comunidad judía de Roma, “ha acogido con gratitud las felicitaciones del Papa Francisco y le da las gracias al tiempo que le desea también los mejores deseos para la Pascua Cristiana”.
Otra estupenda señal de la buena relación lo constituye la invitación del presidente Simon Peres para visitar Israel. “Será bienvenido como un hombre de inspiración que puede ayudar en el intento de traer la paz a una zona tormentosa. Todos los pueblos, sin excepción, recibirán al nuevo Pontífice. Judíos, cristianos y musulmanes”, afirmó el Premier tras felicitarle por su elección.
Según Simon Peres, el Papa Francisco representa “la devoción, el amor a Dios, el amor a la paz, una modestia santa y un nuevo continente que está despertando. Necesitamos, más que nunca, un líder espiritual y no sólo uno político”.
El rabino David Rosen, Director de Asuntos interreligiosos del Comité Judío Americano, externó que “el hecho de que los cardenales hayan elegido a este Papa es en sí mismo un avance en las relaciones con los judíos, por la personalidad conciliadora del cardenal Bergoglio, por su carácter humilde y gran espiritualidad”.
Estos gestos recíprocos y las amistosas declaraciones de los líderes judíos nos hacen ver que Francisco continuará la buena relación con el Pueblo de Israel, siguiendo los pasos de los Papas anteriores, y se reforzará la amistad entre judíos y católicos.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 412Luis-Fernando Valdés
La sencillez y la apertura del Papa Francisco no sólo han conquistado a los católicos, sino que también le han abierto camino en el diálogo con las otras religiones. Es interesante ver las reacciones del mundo hebreo y preguntarnos qué podemos esperar en esta nueva etapa del diálogo con los judíos.
El Papa saluda a los representantes judíos,
en la reunión con líderes religiosos (20 marzo)El Santo Padre inició la relación con los hebreos con un gesto significativo: le envío al Rabino Jefe de Roma, el Dr. Riccardo Di Segni, la invitación a la inauguración de su pontificado, mediante un mensaje fechado el mismo día de su elección como Obispo de Roma, el 13 de marzo pasado.
Se trata quizá de su primera acción como Papa, en la que además le manifiesta al Rabino Jefe que espera “vivamente poder contribuir al progreso experimentado en las relaciones entre judíos y católicos a partir del Concilio Vaticano II”.
Por su parte, el Dr. Di Segni, en su mensaje de felicitación al Papa Francisco, expresó sus mejores deseos y recordó que las relaciones de la Iglesia con la Comunidad judía de Roma han dado pasos importantes. Y le auguró: “que usted pueda guiar con fuerza y sabiduría a la Iglesia católica en los próximos años”.
El Presidente de la conferencia de Rabinos, el Prof. Giuseppe Laras, expresó también sus congratulaciones al nuevo Papa. Y manifestó su deseo de que bajo la guía de Papa Francisco, el diálogo entre judíos y cristianos siga dando frutos en el surco de la obra ya realizada por sus predecesores.
Los signos de buena relación se multiplicaron los días siguientes. El Rabino Di Segni asistió a la Misa de inicio de pontificado de Francisco, en el Vaticano, el 19 de marzo, y al día siguiente fue recibido por el Papa, junto a otros 15 rabinos y otros líderes religiosos asistentes, en la sala Clementina del palacio apostólico.
Con motivo de la fiesta de Pésaj o Pascua hebrea, el Santo Padre le envió un telegrama de felicitación al Rabino de Roma. “Me resulta particularmente gustoso –expresó Francisco– extenderle a usted y a toda la comunidad de Roma mis felicitaciones más fervientes por la gran fiesta de Pésaj”.
El rabino Di Segni, señaló el sitio web de la Comunidad judía de Roma, “ha acogido con gratitud las felicitaciones del Papa Francisco y le da las gracias al tiempo que le desea también los mejores deseos para la Pascua Cristiana”.
Otra estupenda señal de la buena relación lo constituye la invitación del presidente Simon Peres para visitar Israel. “Será bienvenido como un hombre de inspiración que puede ayudar en el intento de traer la paz a una zona tormentosa. Todos los pueblos, sin excepción, recibirán al nuevo Pontífice. Judíos, cristianos y musulmanes”, afirmó el Premier tras felicitarle por su elección.
Según Simon Peres, el Papa Francisco representa “la devoción, el amor a Dios, el amor a la paz, una modestia santa y un nuevo continente que está despertando. Necesitamos, más que nunca, un líder espiritual y no sólo uno político”.
El rabino David Rosen, Director de Asuntos interreligiosos del Comité Judío Americano, externó que “el hecho de que los cardenales hayan elegido a este Papa es en sí mismo un avance en las relaciones con los judíos, por la personalidad conciliadora del cardenal Bergoglio, por su carácter humilde y gran espiritualidad”.
Estos gestos recíprocos y las amistosas declaraciones de los líderes judíos nos hacen ver que Francisco continuará la buena relación con el Pueblo de Israel, siguiendo los pasos de los Papas anteriores, y se reforzará la amistad entre judíos y católicos.
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Hacia las “periferias”
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Año 9, número 411Luis-Fernando Valdés
Con las ceremonias de Semana Santa y la Audiencias generales del nuevo Obispo de Roma, ya se va dibujando la ruta que seguirá su Pontificado. ¿Hacia dónde va el Papa Francisco? ¿Cuál es la revolución que traerá el Papa jesuita?
En los días previos al Cónclave, los cardenales tuvieron varias reuniones llamadas “Congregaciones generales”, en las que cada uno de ellos expuso su visión sobre los problemas de la Iglesia y el perfil que sugería para el nuevo Papa.
El Card. Ortega saluda al recién elegido
Papa Francisco.La intervención del Card. Bergoglio fue de las más aplaudidas. El cardenal de La Habana, Mons. Jaime Ortega Alamino, le pidió que le regalara el guión que había utilizado. Como el purpurado argentino había hablado de memoria, le prometió que escribiría lo que había dicho. Así lo hizo, y luego de ser elegido autorizó al cardenal cubano a dar a conocer ese mensaje. [Ver texto completo]
En ese pequeño guión, el entonces Arzobispo de Buenos Aires dijo: “La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.”
Y añadió: “Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de ‘la dulce y confortadora alegría de la evangelizar’.”
El entonces arzobispo argentino proponía un modelo para la Iglesia y el futuro Papa: salir hacia la gente y sus problemas que no suelen recibir tanta atención (de ahí el nombre de “periferias existenciales”). Se refería a los problemas físicos pero, sobre todo, a los morales y sociales, y no desde un enfoque social, sino religioso: “desde la contemplación y la adoración a Jesucristo”.
El mensaje del Papa es claro: creer en Jesucristo significa vivir como Él, que tuvo un especial cuidado de los pobres, de los enfermos, de los rechazados, y también de los ricos y de los cultos, de los creyentes, e incluso de los que lo mataron.
Así que, una vez elegido al Solio Pontificio, el Papa Bergoglio ya tenía un plan maestro. Y si al principio sus gestos nos impresionaron, ahora sabemos que no era “espontáneos”, sino el fruto de una proyecto cristiano muy pensado, y ya puesto en práctica durante sus años de episcopado en la Capital argentina.
Se entiende que haya celebrado Misa con los cardenales, y también con los barrenderos y conserjes de la Ciudad del Vaticano; que se haya bajado del papamóvil para saludar a los enfermos; que haya celebrado la Misa de Jueves Santo en una cárcel para jóvenes y les haya lavado y besado los pies.
Dado que estos gestos son plenamente conformes al Evangelio (de hecho, Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron en la cárcel a sus propios agresores), entonces ¿dónde está lo revolucionario del Papa jesuita?
El Santo Padre no va a cambiar la doctrina de la Iglesia, ni de hacer de los pobres una bandera para los conflictos. La verdadera “revolución” del Papa argentino consiste en buscar que cada católico –no sólo el Pontífice, no sólo unos cuantos– salga de sí mismo y se dirija a esas “periferias existenciales”, y ahí ayude a las personas que pasan por alguna necesidad física o moral, y las comprenda y las consuele. Es la revolución de la caridad y de la humildad.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 411Luis-Fernando Valdés
Con las ceremonias de Semana Santa y la Audiencias generales del nuevo Obispo de Roma, ya se va dibujando la ruta que seguirá su Pontificado. ¿Hacia dónde va el Papa Francisco? ¿Cuál es la revolución que traerá el Papa jesuita?
En los días previos al Cónclave, los cardenales tuvieron varias reuniones llamadas “Congregaciones generales”, en las que cada uno de ellos expuso su visión sobre los problemas de la Iglesia y el perfil que sugería para el nuevo Papa.
El Card. Ortega saluda al recién elegido
Papa Francisco.La intervención del Card. Bergoglio fue de las más aplaudidas. El cardenal de La Habana, Mons. Jaime Ortega Alamino, le pidió que le regalara el guión que había utilizado. Como el purpurado argentino había hablado de memoria, le prometió que escribiría lo que había dicho. Así lo hizo, y luego de ser elegido autorizó al cardenal cubano a dar a conocer ese mensaje. [Ver texto completo]
En ese pequeño guión, el entonces Arzobispo de Buenos Aires dijo: “La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.”
Y añadió: “Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de ‘la dulce y confortadora alegría de la evangelizar’.”
El entonces arzobispo argentino proponía un modelo para la Iglesia y el futuro Papa: salir hacia la gente y sus problemas que no suelen recibir tanta atención (de ahí el nombre de “periferias existenciales”). Se refería a los problemas físicos pero, sobre todo, a los morales y sociales, y no desde un enfoque social, sino religioso: “desde la contemplación y la adoración a Jesucristo”.
El mensaje del Papa es claro: creer en Jesucristo significa vivir como Él, que tuvo un especial cuidado de los pobres, de los enfermos, de los rechazados, y también de los ricos y de los cultos, de los creyentes, e incluso de los que lo mataron.
Así que, una vez elegido al Solio Pontificio, el Papa Bergoglio ya tenía un plan maestro. Y si al principio sus gestos nos impresionaron, ahora sabemos que no era “espontáneos”, sino el fruto de una proyecto cristiano muy pensado, y ya puesto en práctica durante sus años de episcopado en la Capital argentina.
Se entiende que haya celebrado Misa con los cardenales, y también con los barrenderos y conserjes de la Ciudad del Vaticano; que se haya bajado del papamóvil para saludar a los enfermos; que haya celebrado la Misa de Jueves Santo en una cárcel para jóvenes y les haya lavado y besado los pies.
Dado que estos gestos son plenamente conformes al Evangelio (de hecho, Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron en la cárcel a sus propios agresores), entonces ¿dónde está lo revolucionario del Papa jesuita?
El Santo Padre no va a cambiar la doctrina de la Iglesia, ni de hacer de los pobres una bandera para los conflictos. La verdadera “revolución” del Papa argentino consiste en buscar que cada católico –no sólo el Pontífice, no sólo unos cuantos– salga de sí mismo y se dirija a esas “periferias existenciales”, y ahí ayude a las personas que pasan por alguna necesidad física o moral, y las comprenda y las consuele. Es la revolución de la caridad y de la humildad.
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¿Zapatos rojos o calzado desgastado?
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Año 9, número 410Luis-Fernando Valdés
Los gestos del nuevo Papa han sido bien recibidos tanto en la Iglesia como fuera de ella. Su austeridad, sencillez y cercanía se han ganado el corazón de millones. Y, poco a poco, mucha gente empieza a compararlo con el Pontífice emérito. ¿Cuál de los dos es mejor Papa?
Las comparaciones suelen ser –en ocasiones– fuentes de juicios rápidos y no siempre acertados. Los indumentos pontificios fueron el primer aspecto cotejado. El Papa Ratzinger empleaba calzado color rojo, mientras que el Papa Bergoglio sigue utilizando sus viejos zapatos negros.
"Somos hermanos", le dijo Francisco. No hubo cisma
ni Anti-Papa, sino dos hermanos, una continuidad.No han faltado quienes piensan que Benedicto XVI era ostentoso por ese gesto, mientras que Francisco es un hombre humilde. Sin embargo, esta visión no ayuda a llegar a las cuestiones de fondo.
La primera de ellas es que Benedicto decidió hacer algo muy ejemplar: obedecer. Y obedeció a la tradición pontificia: por eso utilizó zapatos rojos, cameo, capa corta de tercio pelo rojo, palio largo, etc.
El Pontífice emérito mostró su humildad, obedeciendo a las reglas que recibió por medio de los usos y costumbres. Mientras que el Papa argentino ha dado claras señales de humildad, al renunciar a la elegancia establecida por aquellas normas de etiqueta pontificia.
Otro tema importante, que es oscurecido por estas comparaciones periféricas, consiste en la evaluación sobre el Pontificado de Benedicto XVI. Aunque se requiere el paso de las décadas para realizar un juicio histórico sobre el Papa emérito, ya podemos adelantar que tal evaluación no dependerá de la comparación con las formas, gestos y manifestaciones públicas que haya empleado el Papa Francisco.
También podemos prever que el Pontificado de Joseph Ratzinger va a estar cargado de logros, que los historiadores reconocerán: el diálogo intelectual de altura sobre los problemas de nuestra época, la profundidad de sus escritos y homilías, los puentes establecidos con otras religiones, el esfuerzo para hacer limpieza dentro de la Iglesia y la gran valentía de seguir su conciencia al tomar la decisión de renunciar a la Sede de Pedro. Benedicto XVI será un grande de la Historia de la Iglesia Católica.
Pero las comparaciones de indumentaria y de gestos produce una sombra más peligrosa aún, que impide percibir la “continuidad esencial” entre un pontificado y otro, la cual permanece a pesar de la “discontinuidad secundaria” o de signos.
Hay una verdadera continuidad afectiva entre Francisco y su antecesor, que fue evidente, primero, durante la presentación del recién elegido Papa, que rezó por el Pontífice emérito; luego, en la visita a Benedicto XVI en Castelgandolfo, en la cual se saludaron con afecto (“somos hermanos”, el dijo Francisco), rezaron juntos, conversaron y comieron juntos.
Esto es importante, porque no se ha dado una ruptura moral entre el actual Sumo Pontífice y el Papa emérito. Esto echa por tierra las así llamadas “profecías” que circulan hoy mismo, y que anuncian la coexistencia de un Papa y un Anti-Papa. Esto, como se puede ver, es falso.
Pero, sobretodo, esta armonía moral entre ambos es la base de lo que esperamos con bastante seguridad: de un proseguir del Papa Francisco en la disciplina al interior de la Iglesia, que intentó implementar Benedicto XVI, hasta que sus fuerzas se agotaron.
Se impone una conclusión: es importante que las diferencias de estilo (vestimenta, cercanía a la gente, etc.) de Benedicto y Francisco no desvíen la atención a la continuidad en la “reforma” disciplinar y pastoral de la Iglesia.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 410Luis-Fernando Valdés
Los gestos del nuevo Papa han sido bien recibidos tanto en la Iglesia como fuera de ella. Su austeridad, sencillez y cercanía se han ganado el corazón de millones. Y, poco a poco, mucha gente empieza a compararlo con el Pontífice emérito. ¿Cuál de los dos es mejor Papa?
Las comparaciones suelen ser –en ocasiones– fuentes de juicios rápidos y no siempre acertados. Los indumentos pontificios fueron el primer aspecto cotejado. El Papa Ratzinger empleaba calzado color rojo, mientras que el Papa Bergoglio sigue utilizando sus viejos zapatos negros.
"Somos hermanos", le dijo Francisco. No hubo cisma
ni Anti-Papa, sino dos hermanos, una continuidad.No han faltado quienes piensan que Benedicto XVI era ostentoso por ese gesto, mientras que Francisco es un hombre humilde. Sin embargo, esta visión no ayuda a llegar a las cuestiones de fondo.
La primera de ellas es que Benedicto decidió hacer algo muy ejemplar: obedecer. Y obedeció a la tradición pontificia: por eso utilizó zapatos rojos, cameo, capa corta de tercio pelo rojo, palio largo, etc.
El Pontífice emérito mostró su humildad, obedeciendo a las reglas que recibió por medio de los usos y costumbres. Mientras que el Papa argentino ha dado claras señales de humildad, al renunciar a la elegancia establecida por aquellas normas de etiqueta pontificia.
Otro tema importante, que es oscurecido por estas comparaciones periféricas, consiste en la evaluación sobre el Pontificado de Benedicto XVI. Aunque se requiere el paso de las décadas para realizar un juicio histórico sobre el Papa emérito, ya podemos adelantar que tal evaluación no dependerá de la comparación con las formas, gestos y manifestaciones públicas que haya empleado el Papa Francisco.
También podemos prever que el Pontificado de Joseph Ratzinger va a estar cargado de logros, que los historiadores reconocerán: el diálogo intelectual de altura sobre los problemas de nuestra época, la profundidad de sus escritos y homilías, los puentes establecidos con otras religiones, el esfuerzo para hacer limpieza dentro de la Iglesia y la gran valentía de seguir su conciencia al tomar la decisión de renunciar a la Sede de Pedro. Benedicto XVI será un grande de la Historia de la Iglesia Católica.
Pero las comparaciones de indumentaria y de gestos produce una sombra más peligrosa aún, que impide percibir la “continuidad esencial” entre un pontificado y otro, la cual permanece a pesar de la “discontinuidad secundaria” o de signos.
Hay una verdadera continuidad afectiva entre Francisco y su antecesor, que fue evidente, primero, durante la presentación del recién elegido Papa, que rezó por el Pontífice emérito; luego, en la visita a Benedicto XVI en Castelgandolfo, en la cual se saludaron con afecto (“somos hermanos”, el dijo Francisco), rezaron juntos, conversaron y comieron juntos.
Esto es importante, porque no se ha dado una ruptura moral entre el actual Sumo Pontífice y el Papa emérito. Esto echa por tierra las así llamadas “profecías” que circulan hoy mismo, y que anuncian la coexistencia de un Papa y un Anti-Papa. Esto, como se puede ver, es falso.
Pero, sobretodo, esta armonía moral entre ambos es la base de lo que esperamos con bastante seguridad: de un proseguir del Papa Francisco en la disciplina al interior de la Iglesia, que intentó implementar Benedicto XVI, hasta que sus fuerzas se agotaron.
Se impone una conclusión: es importante que las diferencias de estilo (vestimenta, cercanía a la gente, etc.) de Benedicto y Francisco no desvíen la atención a la continuidad en la “reforma” disciplinar y pastoral de la Iglesia.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Qué ofrece el nuevo Papa?
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Año 9, número 409Luis-Fernando Valdés
Los primeros días del Pontificado del Papa
Francisco ya muestran cómo abordará
los problemas actuales de la Iglesia.Ya tenemos Papa y es argentino. Aunque, por un parte, surge el gusto y la emoción de que sea latinoamericano, por otra, siguen pendientes importantes cuestiones dentro de la Iglesia que requieren respuestas. ¿Qué hará Su Santidad Francisco para resolverlas?
En los días previos al Cónclave, los cardenales se reunieron en las llamadas “Congregaciones generales”, para discutir los problemas actuales de la Iglesia. Más que postular candidatos, cada purpurado expuso las dificultades que tendría que resolver el elegido.
Los cardenales pusieron sobre la mesa los grandes retos de la Iglesia Católica: desde la nueva Evangelización hasta el diálogo con las otras confesiones religiosas, pasando por las finanzas del Vaticano y el tema del combate a la pederastia.
Aunque es muy pronto para tener respuestas definitivas, ya tenemos algunas pistas importantes sobre como el Papa Francisco llevará enfrentará esta compleja problemática.
El día de su aparición por el balcón para dar la bendición “urbi et orbi”, el Pontífice realizó varios gestos muy significativos, como el pedir oraciones por su antecesor Benedicto XVI. Esto manifiesta un deseo de continuidad con el pontificado anterior, durante el cual se inició una gran operación de “limpieza” al interior de la Iglesia.
Luego, Francisco se dirigió a los fieles de la diócesis de Roma, y les manifestó que iniciaban juntos un nuevo camino. Esto significa que el Papa entiende su Ministerio petrino como una labor de conjunto entre el obispo y sus fieles. En otras palabras, Su Santidad nos da a entender que quiere involucrar a todos los fieles para sacar adelante la misión de la Iglesia. No será una labor sólo del Papa, sino de todos. Se trata de una invitación a todos los católicos a una participación más activa en la vida eclesial.
En el Misa de conclusión del Cónclave, al día siguiente de su elección, el Papa Francisco dirigió un mensaje exigente a los cardenales, y a todos los fieles. Afirmó que lo esencial de la Iglesia es estar centrada en Cristo, pues de lo contrario se desvirtúa su naturaleza.
“Podemos caminar –expresó– cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor” (Homilía, 14.mar.2013).
En su encuentro con los periodista acreditados para transmitir el Cónclave, encontramos otra clave. Ahí el Papa Francisco se manifestó agradecido con ellos, y les deseo una bendición tanto a los creyentes como a los no creyentes.
Luego improvisó unas palabras, para explicarles los motivos que le llevaron a escoger el nombre de Francisco. Por eso, esperamos un Pontífice cercano a los medios, porque es un modo de estar próximo a la gente y es una gran señal de transparencia.
En esa misma reunión, les expresó a los comunicadores un aspecto que será central para entender este Pontificado. Afirmó el Santo Padre que “Cristo es el centro, no el Sucesor de Pedro”. Reiteró que “Cristo es la referencia fundamental, el corazón de la Iglesia. Sin él, ni Pedro ni la Iglesia existirían ni tendrían razón de ser”.
De esta manera, suponemos que el nuevo Papa enfrentará los problemas que hoy afectan a la Iglesia, siguiendo la línea de disciplina en el interior de la Iglesia, fomentando la participación de los católicos, buscando una Iglesia centrada en su cometido espiritual y con una relación más cercana a los medios. Seguramente esto atraerá la confianza y la credibilidad de millones de fieles y de personas de buena voluntad.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Año 9, número 409Luis-Fernando Valdés
Los primeros días del Pontificado del Papa
Francisco ya muestran cómo abordará
los problemas actuales de la Iglesia.Ya tenemos Papa y es argentino. Aunque, por un parte, surge el gusto y la emoción de que sea latinoamericano, por otra, siguen pendientes importantes cuestiones dentro de la Iglesia que requieren respuestas. ¿Qué hará Su Santidad Francisco para resolverlas?
En los días previos al Cónclave, los cardenales se reunieron en las llamadas “Congregaciones generales”, para discutir los problemas actuales de la Iglesia. Más que postular candidatos, cada purpurado expuso las dificultades que tendría que resolver el elegido.
Los cardenales pusieron sobre la mesa los grandes retos de la Iglesia Católica: desde la nueva Evangelización hasta el diálogo con las otras confesiones religiosas, pasando por las finanzas del Vaticano y el tema del combate a la pederastia.
Aunque es muy pronto para tener respuestas definitivas, ya tenemos algunas pistas importantes sobre como el Papa Francisco llevará enfrentará esta compleja problemática.
El día de su aparición por el balcón para dar la bendición “urbi et orbi”, el Pontífice realizó varios gestos muy significativos, como el pedir oraciones por su antecesor Benedicto XVI. Esto manifiesta un deseo de continuidad con el pontificado anterior, durante el cual se inició una gran operación de “limpieza” al interior de la Iglesia.
Luego, Francisco se dirigió a los fieles de la diócesis de Roma, y les manifestó que iniciaban juntos un nuevo camino. Esto significa que el Papa entiende su Ministerio petrino como una labor de conjunto entre el obispo y sus fieles. En otras palabras, Su Santidad nos da a entender que quiere involucrar a todos los fieles para sacar adelante la misión de la Iglesia. No será una labor sólo del Papa, sino de todos. Se trata de una invitación a todos los católicos a una participación más activa en la vida eclesial.
En el Misa de conclusión del Cónclave, al día siguiente de su elección, el Papa Francisco dirigió un mensaje exigente a los cardenales, y a todos los fieles. Afirmó que lo esencial de la Iglesia es estar centrada en Cristo, pues de lo contrario se desvirtúa su naturaleza.
“Podemos caminar –expresó– cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor” (Homilía, 14.mar.2013).
En su encuentro con los periodista acreditados para transmitir el Cónclave, encontramos otra clave. Ahí el Papa Francisco se manifestó agradecido con ellos, y les deseo una bendición tanto a los creyentes como a los no creyentes.
Luego improvisó unas palabras, para explicarles los motivos que le llevaron a escoger el nombre de Francisco. Por eso, esperamos un Pontífice cercano a los medios, porque es un modo de estar próximo a la gente y es una gran señal de transparencia.
En esa misma reunión, les expresó a los comunicadores un aspecto que será central para entender este Pontificado. Afirmó el Santo Padre que “Cristo es el centro, no el Sucesor de Pedro”. Reiteró que “Cristo es la referencia fundamental, el corazón de la Iglesia. Sin él, ni Pedro ni la Iglesia existirían ni tendrían razón de ser”.
De esta manera, suponemos que el nuevo Papa enfrentará los problemas que hoy afectan a la Iglesia, siguiendo la línea de disciplina en el interior de la Iglesia, fomentando la participación de los católicos, buscando una Iglesia centrada en su cometido espiritual y con una relación más cercana a los medios. Seguramente esto atraerá la confianza y la credibilidad de millones de fieles y de personas de buena voluntad.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Habemus Papam… Argentinum!
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Especial: "Habemus Papam", n. 1.Luis-Fernando Valdés
Habemus Papam! La fumata blanca apareció en el cielo oscuro de la Ciudad Eterna y las campanas en Roma y también en México comienzan a repicar, como señal de que los cardenales en Cónclave habían elegido a un Papa ¡argentino! ¿Qué podemos esperar de él?
Casi después de una hora de la fumata blanca, el Cardenal protodiácono, Jean Louis Tauran, salió al balcón central de la Basílica de San Pedro para hacer el anuncio que todos los católicos esperábamos: “Habemus Papam”. Con solemne voz, declaró: “Les anuncio un gran gozo. Tenemos Papa: El eminentísimo y reverendísimo Señor, Don Jorge Mario, Cardenal de la Santa Iglesia Romana Bergoglio, que se ha impuesto el nombre de Francisco”.
Fue una gran emoción. Un Cardenal argentino se convirtió en el primer Papa proveniente de América. Y se pusó un nombre que hasta ahora nunca había sido escogido por ningún Pontífice: Francisco.
Pero, ¿quién es Francisco I? Su nombre de pila es Jorge Mario Bergoglio, nació en Buenos Aires, el 17 de diciembre de 1936. Cuando tenía 21 años, decidió ser sacerdote y entonces ingresó al seminario del barrio Villa Devoto, como novicio de la orden jesuita.
Entre 1967 y 1970, cursó estudios de teología en la Facultad de Teología del colegio de San José, en Tucumán, Argentina. Así, fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. En 1992, fue nombrado obispo auxiliar de la Diócesis de Buenos Aires, por Juan Pablo II. El día 28 de febrero de 1998, fue designado arzobispo de Buenos Aires.
De 2005 a 2011 fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Además, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Consejo Pontificio por la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina.
Al cambiar su nombre por el de Francisco I, el nuevo Papa manifiesta que está tomando una nueva misión que no es suya, sino recibida de Dios. El que hasta ahora era el Card. Bergoglio debe continuar con el oficio pastoral de Pedro, es decir, el nuevo Pontífice deberá ser Pastor universal de la Iglesia Católica.
Además, como sucesor de San Pedro, el Papa es el obispo de Roma, por eso “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles” (Lumen Gentium, 23).
Pero el Santo Padre no estará solo en esta misión tan compleja, pues por la fe sabemos que “la asistencia divina es concedida de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia)” (Catecismo, 892).
Esta asistencia divina capacita al Papa para ejercitar la “potestad suprema, plena, inmediata y universal para cuidar las almas” (Catecismo, 937). De manera, el nuevo Pontífice tiene todo el poder espiritual para ayudar a los fieles católicos en su caminar hacia Dios.
Podemos esperar mucho de Francisco I. En los pocos minutos que estuvo en el balcón de la Basílica vimos su gran sencillez. Sin frases grandilocuentes nos dio muestra de su apreció por el Papa Benedicto, por el que rezó junto con la multitud que abarrotaba la Plaza de San Pedro.
También con mucha naturalidad se puso a dialogar con los fieles de la Diócesis de Roma, y les pidió que elevarán plegarias por él. El nuevo Papa será un hombre que buscará la comunión entre los católicos, y de los católicos con el resto de la humanidad.
Además, como el nuevo Pontífice es de nuestro continente y de nuestra lengua podemos esperar un Vicario de Cristo con una gran sintonía con nuestro Pueblo. Y ya deseamos que nos visite, porque estamos seguros de que será un Pastor muy cercano a la gente.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: "Habemus Papam", n. 1.Luis-Fernando Valdés
Habemus Papam! La fumata blanca apareció en el cielo oscuro de la Ciudad Eterna y las campanas en Roma y también en México comienzan a repicar, como señal de que los cardenales en Cónclave habían elegido a un Papa ¡argentino! ¿Qué podemos esperar de él?
Casi después de una hora de la fumata blanca, el Cardenal protodiácono, Jean Louis Tauran, salió al balcón central de la Basílica de San Pedro para hacer el anuncio que todos los católicos esperábamos: “Habemus Papam”. Con solemne voz, declaró: “Les anuncio un gran gozo. Tenemos Papa: El eminentísimo y reverendísimo Señor, Don Jorge Mario, Cardenal de la Santa Iglesia Romana Bergoglio, que se ha impuesto el nombre de Francisco”.
Fue una gran emoción. Un Cardenal argentino se convirtió en el primer Papa proveniente de América. Y se pusó un nombre que hasta ahora nunca había sido escogido por ningún Pontífice: Francisco.
Pero, ¿quién es Francisco I? Su nombre de pila es Jorge Mario Bergoglio, nació en Buenos Aires, el 17 de diciembre de 1936. Cuando tenía 21 años, decidió ser sacerdote y entonces ingresó al seminario del barrio Villa Devoto, como novicio de la orden jesuita.
Entre 1967 y 1970, cursó estudios de teología en la Facultad de Teología del colegio de San José, en Tucumán, Argentina. Así, fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. En 1992, fue nombrado obispo auxiliar de la Diócesis de Buenos Aires, por Juan Pablo II. El día 28 de febrero de 1998, fue designado arzobispo de Buenos Aires.
De 2005 a 2011 fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Además, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Consejo Pontificio por la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina.
Al cambiar su nombre por el de Francisco I, el nuevo Papa manifiesta que está tomando una nueva misión que no es suya, sino recibida de Dios. El que hasta ahora era el Card. Bergoglio debe continuar con el oficio pastoral de Pedro, es decir, el nuevo Pontífice deberá ser Pastor universal de la Iglesia Católica.
Además, como sucesor de San Pedro, el Papa es el obispo de Roma, por eso “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles” (Lumen Gentium, 23).
Pero el Santo Padre no estará solo en esta misión tan compleja, pues por la fe sabemos que “la asistencia divina es concedida de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia)” (Catecismo, 892).
Esta asistencia divina capacita al Papa para ejercitar la “potestad suprema, plena, inmediata y universal para cuidar las almas” (Catecismo, 937). De manera, el nuevo Pontífice tiene todo el poder espiritual para ayudar a los fieles católicos en su caminar hacia Dios.
Podemos esperar mucho de Francisco I. En los pocos minutos que estuvo en el balcón de la Basílica vimos su gran sencillez. Sin frases grandilocuentes nos dio muestra de su apreció por el Papa Benedicto, por el que rezó junto con la multitud que abarrotaba la Plaza de San Pedro.
También con mucha naturalidad se puso a dialogar con los fieles de la Diócesis de Roma, y les pidió que elevarán plegarias por él. El nuevo Papa será un hombre que buscará la comunión entre los católicos, y de los católicos con el resto de la humanidad.
Además, como el nuevo Pontífice es de nuestro continente y de nuestra lengua podemos esperar un Vicario de Cristo con una gran sintonía con nuestro Pueblo. Y ya deseamos que nos visite, porque estamos seguros de que será un Pastor muy cercano a la gente.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Cuál es el “candidato de Dios”?
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Especial: Sede Vacante, n.8.
Luis-Fernando Valdés
Inicia el Cónclave. Todo el mundo está a la expectativa de quién será el nuevo Pontífice de la Iglesia Católica. ¿Cuál de los cardenales es el más apto para este ministerio? ¿Cómo debe ser el elegido? ¿Quién será el nuevo Papa?
Iniciará el Cónclave. Los cardenales ingresarán a
la Capilla Sixtina para elegir al "Candidato de Dios".A lo largo de estas dos semanas de Sede Vacante, hemos escuchado diversos pareceres muy autorizados sobre el perfil del futuro Papa. Por una parte, los purpurados se han reunido en las llamadas “Congregaciones generales”, para exponer la situación actual de la Iglesia, de manera que los electores pueden perfilar su voto por un candidato, que sea capaz de dar respuesta a esas necesidades actuales del Catolicismo.
Por otra parte, los periodistas especializados y los comentaristas han elaborado una serie de características del nuevo Papa. Las han establecido en base a la relación que la Iglesia debería mantener con el mundo y la cultura de nuestros días.
De esta manera, el cardenal con mayores posibilidades de ser elegido sería aquel que sea capaz de hacer una reforma de fondo en la Curia romana, de extirpar el cáncer de la pedofilia, de sanear las finanzas vaticanas, de continuar con el diálogo ecuménico, etc.
Además, algunos especialistas sugieren que tenga un perfil humano alegre, que pueda influir en la cultura de Occidente, que dé un lugar prioritario a los pobres, y que haga recuperar el liderazgo moral a la Iglesia (cfr. Wall Street Journal, 10.mar.2013).
Todos estos análisis son muy importantes, porque la Iglesia y su Pontífice tienen una misión de servicio hacia la Humanidad, que está compuesta por hombres y mujeres de esta época; y, por tanto, debe adecuarse a esta realidad.
Sin embargo, la Iglesia es una institución simultáneamente humana y divina. Por eso, no basta analizar únicamente el aspecto humano y los retos del nuevo Papa; sino que hace falta también contar con la perspectiva sobrenatural, pues de lo contrario sería imposible entender el verdadero perfil del candidato.
Los electores toman en cuenta los dos factores: el perfil humano, que le permita al futuro Papa afrontar los retos actuales de la Iglesia, y el talante espiritual, pues ante todo el Papa debe ser un hombre de Dios, una persona que aborde desde la fe los problemas, que tenga una gran confianza en el Señor y que sea capaz de transmitir el amor de Dios a los demás.
Por eso, si no se tiene en consideración este elemento espiritual, si no se cuenta con la acción de Dios a través de los hombre, ni los vaticanistas ni los expertos en apuestas conseguirán atinar quién será el futuro Papa.
En cambio, cuando consideramos este factor religioso, se entiende mejor el perfil del candidato. El nuevo Pontífice deberá ser una persona de profunda espiritualidad que sepa escuchar la voz de Dios, como Juan XXIII y Pablo VI, que entendieron que Dios les pedía la reforma de la Iglesia, y dieron lugar al Concilio Vaticano II.
Que oiga las inspiraciones de Dios, como Juan Pablo I, que tradujo su fe en una sonrisa que se ganó al mundo en su cortísimo Pontificado; como Juan Pablo II, que entendió que Dios le pedía ser un Papa peregrino, que llevó la fe a los rincones lejanos de la Tierra y le dio voz a los que no tienen voz.
Que busque a Dios en su corazón y cumpla su Voluntad, como Benedicto XVI que supo entender que el Señor le pedía aceptar ser Papa, y comprender que ya no debía ser más el Pontífice Romano.
Un hombre de Dios, un hombre de Iglesia, un hombre de nuestra época: éste es el candidato de Dios.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.8.
Luis-Fernando Valdés
Inicia el Cónclave. Todo el mundo está a la expectativa de quién será el nuevo Pontífice de la Iglesia Católica. ¿Cuál de los cardenales es el más apto para este ministerio? ¿Cómo debe ser el elegido? ¿Quién será el nuevo Papa?
Iniciará el Cónclave. Los cardenales ingresarán a
la Capilla Sixtina para elegir al "Candidato de Dios".A lo largo de estas dos semanas de Sede Vacante, hemos escuchado diversos pareceres muy autorizados sobre el perfil del futuro Papa. Por una parte, los purpurados se han reunido en las llamadas “Congregaciones generales”, para exponer la situación actual de la Iglesia, de manera que los electores pueden perfilar su voto por un candidato, que sea capaz de dar respuesta a esas necesidades actuales del Catolicismo.
Por otra parte, los periodistas especializados y los comentaristas han elaborado una serie de características del nuevo Papa. Las han establecido en base a la relación que la Iglesia debería mantener con el mundo y la cultura de nuestros días.
De esta manera, el cardenal con mayores posibilidades de ser elegido sería aquel que sea capaz de hacer una reforma de fondo en la Curia romana, de extirpar el cáncer de la pedofilia, de sanear las finanzas vaticanas, de continuar con el diálogo ecuménico, etc.
Además, algunos especialistas sugieren que tenga un perfil humano alegre, que pueda influir en la cultura de Occidente, que dé un lugar prioritario a los pobres, y que haga recuperar el liderazgo moral a la Iglesia (cfr. Wall Street Journal, 10.mar.2013).
Todos estos análisis son muy importantes, porque la Iglesia y su Pontífice tienen una misión de servicio hacia la Humanidad, que está compuesta por hombres y mujeres de esta época; y, por tanto, debe adecuarse a esta realidad.
Sin embargo, la Iglesia es una institución simultáneamente humana y divina. Por eso, no basta analizar únicamente el aspecto humano y los retos del nuevo Papa; sino que hace falta también contar con la perspectiva sobrenatural, pues de lo contrario sería imposible entender el verdadero perfil del candidato.
Los electores toman en cuenta los dos factores: el perfil humano, que le permita al futuro Papa afrontar los retos actuales de la Iglesia, y el talante espiritual, pues ante todo el Papa debe ser un hombre de Dios, una persona que aborde desde la fe los problemas, que tenga una gran confianza en el Señor y que sea capaz de transmitir el amor de Dios a los demás.
Por eso, si no se tiene en consideración este elemento espiritual, si no se cuenta con la acción de Dios a través de los hombre, ni los vaticanistas ni los expertos en apuestas conseguirán atinar quién será el futuro Papa.
En cambio, cuando consideramos este factor religioso, se entiende mejor el perfil del candidato. El nuevo Pontífice deberá ser una persona de profunda espiritualidad que sepa escuchar la voz de Dios, como Juan XXIII y Pablo VI, que entendieron que Dios les pedía la reforma de la Iglesia, y dieron lugar al Concilio Vaticano II.
Que oiga las inspiraciones de Dios, como Juan Pablo I, que tradujo su fe en una sonrisa que se ganó al mundo en su cortísimo Pontificado; como Juan Pablo II, que entendió que Dios le pedía ser un Papa peregrino, que llevó la fe a los rincones lejanos de la Tierra y le dio voz a los que no tienen voz.
Que busque a Dios en su corazón y cumpla su Voluntad, como Benedicto XVI que supo entender que el Señor le pedía aceptar ser Papa, y comprender que ya no debía ser más el Pontífice Romano.
Un hombre de Dios, un hombre de Iglesia, un hombre de nuestra época: éste es el candidato de Dios.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Habrá dos Papas después del Cónclave?
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Especial: Sede Vacante, n.8.Luis-Fernando Valdés
El pasado viernes se anunció que, el próximo martes 12 de marzo, iniciará el Cónclave que elegirá al nuevo Pontífice. Entonces, ¿la Iglesia tendrá dos Papas? ¿Benedicto XVI seguirá siendo Papa, junto con el que será elegido?
El Papa emérito ya no tienen potestad
en el gobierno de la Iglesia. El elegido por
el Cónclave será el único Pontífice máximo.La situación de la renuncia del Papa alemán ha causado cierto desconcierto, porque cambiaremos de Pontífice máximo, aunque sigue vivo el anterior. Estábamos acostumbrados a que nunca había “Papa emérito”, pues los Obispos de las sede de Roma dejaban de ser Papa sólo al morir.
En este caso tan particular, estarán vivos los dos personajes: el Pontífice reinante y el Papa emérito. Pero, en realidad, esta situación de tener dos obispos vivos en una misma sede es normal en la Iglesia Católica. Así sucede ordinariamente en las diócesis: cuando un obispo se jubila o renuncia, lo sucede otro obispo; y, aunque vivan los dos en la misma ciudad, todos los fieles saben que el único que manda es el nuevo pastor, pues el anterior es solamente “obispo emérito”.
El Papa es un obispo, el Obispo de Roma, que es la Diócesis que preside a todas los demás del mundo. Por eso, el que es elegido Obispo de esta Sede, automáticamente es el Pontífice que tiene autoridad suprema e inmediata sobre toda la Iglesia.
Pero, a diferencia de los demás obispos, el Santo Padre es el único que tiene una función vitalicia, mientras que todos los demás prelados deben renunciar obligatoriamente a su encargo episcopal, al cumplir 75 años.
Benedicto XVI anunció su renuncia y fijó la fecha de finalización de su Pontificado, para el 28 de febrero pasado, las 20:00 horas. A partir de ese momento, sin dejar de ser obispo, cesaron sus funciones pontificias. De manera que ya no tiene potestad de gobierno, ni de ningún genero, tal como los obispos diocesanos que se jubilan o renuncian.
La terminología jurídica católica es muy precisa en este sentido. Para los obispos jubilados o que han renunciado, se emplea el término técnico de “eméritos”, el cual expresa claramente que estos eclesiásticos ya no tienen funciones de mando.
Por eso, a Benedicto XVI se le llamará “Pontífice emérito” o “Papa emérito”. En cambio, el título de “Papa” quedará reservado para nuevo Obispo de Roma, pues sólo él tendrá la función de ejercer la potestad suprema en la Iglesia.
Es importante no confundir los “títulos” con los que nos referimos al Obispo de Roma con las “funciones” que le corresponden a ese cargo eclesiástico. Los títulos sirven para dirigirse con respeto a los clérigos (p. ej. “Señor Cura” corresponde a un párroco; “Excelencia” a un obispo; “Eminencia” a un cardenal”, y “Santo Padre” o “Su Santidad” al Obispo de Roma).
Entonces al querido Benedicto se le puede llamar por el “título” de siempre: “Su Santidad”. Pero ya no se le puede seguir llamando por la “función” que antes desempeñaba: “Papa”, “Vicario de Cristo”, “Romano Pontífice”, etc. Y no se le puede llamar de esta manera, porque Benedicto XVI ya no es el Papa. En este momento de Sede Vacante, no tenemos Papa.
De esta manera queda muy claro que no habrá dos Papas, sino sólo uno, el que resulte elegido en este Cónclave. Y, por esa razón, queda fuera de lugar todo lo que algunos se empeñen en afirmar respecto a que el Pontífice emérito será como el “poder tras el trono”.
Además, el Papa emérito ha dado una muestra muy clara de que no buscará ese influencia sobre el nuevo Pontífice, pues se retiró a Castelgandolfo para no estar ni siquiera cerca de los cardenales electores, y después vivirá en un aislamiento voluntario.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.8.Luis-Fernando Valdés
El pasado viernes se anunció que, el próximo martes 12 de marzo, iniciará el Cónclave que elegirá al nuevo Pontífice. Entonces, ¿la Iglesia tendrá dos Papas? ¿Benedicto XVI seguirá siendo Papa, junto con el que será elegido?
El Papa emérito ya no tienen potestad
en el gobierno de la Iglesia. El elegido por
el Cónclave será el único Pontífice máximo.La situación de la renuncia del Papa alemán ha causado cierto desconcierto, porque cambiaremos de Pontífice máximo, aunque sigue vivo el anterior. Estábamos acostumbrados a que nunca había “Papa emérito”, pues los Obispos de las sede de Roma dejaban de ser Papa sólo al morir.
En este caso tan particular, estarán vivos los dos personajes: el Pontífice reinante y el Papa emérito. Pero, en realidad, esta situación de tener dos obispos vivos en una misma sede es normal en la Iglesia Católica. Así sucede ordinariamente en las diócesis: cuando un obispo se jubila o renuncia, lo sucede otro obispo; y, aunque vivan los dos en la misma ciudad, todos los fieles saben que el único que manda es el nuevo pastor, pues el anterior es solamente “obispo emérito”.
El Papa es un obispo, el Obispo de Roma, que es la Diócesis que preside a todas los demás del mundo. Por eso, el que es elegido Obispo de esta Sede, automáticamente es el Pontífice que tiene autoridad suprema e inmediata sobre toda la Iglesia.
Pero, a diferencia de los demás obispos, el Santo Padre es el único que tiene una función vitalicia, mientras que todos los demás prelados deben renunciar obligatoriamente a su encargo episcopal, al cumplir 75 años.
Benedicto XVI anunció su renuncia y fijó la fecha de finalización de su Pontificado, para el 28 de febrero pasado, las 20:00 horas. A partir de ese momento, sin dejar de ser obispo, cesaron sus funciones pontificias. De manera que ya no tiene potestad de gobierno, ni de ningún genero, tal como los obispos diocesanos que se jubilan o renuncian.
La terminología jurídica católica es muy precisa en este sentido. Para los obispos jubilados o que han renunciado, se emplea el término técnico de “eméritos”, el cual expresa claramente que estos eclesiásticos ya no tienen funciones de mando.
Por eso, a Benedicto XVI se le llamará “Pontífice emérito” o “Papa emérito”. En cambio, el título de “Papa” quedará reservado para nuevo Obispo de Roma, pues sólo él tendrá la función de ejercer la potestad suprema en la Iglesia.
Es importante no confundir los “títulos” con los que nos referimos al Obispo de Roma con las “funciones” que le corresponden a ese cargo eclesiástico. Los títulos sirven para dirigirse con respeto a los clérigos (p. ej. “Señor Cura” corresponde a un párroco; “Excelencia” a un obispo; “Eminencia” a un cardenal”, y “Santo Padre” o “Su Santidad” al Obispo de Roma).
Entonces al querido Benedicto se le puede llamar por el “título” de siempre: “Su Santidad”. Pero ya no se le puede seguir llamando por la “función” que antes desempeñaba: “Papa”, “Vicario de Cristo”, “Romano Pontífice”, etc. Y no se le puede llamar de esta manera, porque Benedicto XVI ya no es el Papa. En este momento de Sede Vacante, no tenemos Papa.
De esta manera queda muy claro que no habrá dos Papas, sino sólo uno, el que resulte elegido en este Cónclave. Y, por esa razón, queda fuera de lugar todo lo que algunos se empeñen en afirmar respecto a que el Pontífice emérito será como el “poder tras el trono”.
Además, el Papa emérito ha dado una muestra muy clara de que no buscará ese influencia sobre el nuevo Pontífice, pues se retiró a Castelgandolfo para no estar ni siquiera cerca de los cardenales electores, y después vivirá en un aislamiento voluntario.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Cómo se fabrica un papable?
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Especial: Sede Vacante, n.7.Luis-Fernando Valdés
En estos días de Sede Vacante, la pregunta que más escucho es: “¿quién será el nuevo Papa?” Y ésa es la mejor descripción de un “papable”. Pero, ¿quién establece cuál cardenal es papable? ¿cómo se elabora el perfil de un papable?
De entre los cardenales electores saldrá el nuevo Papa.Los candidatos a ocupar la Sede de Pedro pueden ser vistos desde una perspectiva del interior de la Iglesia, o bien, desde un ángulo geopolítico, como si el futuro Papa fuera un líder político. En este segundo caso, los vaticanistas emplean categorías válidas para la geopolítica, pero no tanto para las cuestiones religiosas.
La mayoría de los papables que hoy aparecen en los medios han sido “escogidos” artificialmente por un criterio geográfico. Así, respecto a Europa, se supone que un cardenal italiano tiene más posibilidades porque la mayoría de los Papas han sido de esta nacionalidad.
Y como ese país es el que cuenta con más cardenales, aquellos purpurados de las sedes más importantes serán considerados como los papables; tal es el caso el cardenal arzobispo de Milán, Mons. Angelo Scola.
Como Latinoamérica es la región del mundo con más católicos, se le tiene que asignar un papable. Así, a Mons. Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, es los cardenales más antiguos, se le pone como un papable con posibilidades. O bien, el cardenal de Río de Janeiro, en representación de Brasil, Mons. Odilo Pedro Schere.
Por la importancia política y comercial de los países del norte de América, también se les deben asignar papables. Así que Mons. Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, se vuelve un papable por Estados Unidos y, Mons. Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, es el candidato al papado por Canadá.
Por otra parte, sería políticamente incorrecto omitir a África, y así, otro papable deberá ser de raza negra. De entre los candidatos africanos, el favorito es Mons. Peter Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana), porque además es Presidente del Pontificio Consejo para la justicia y la paz.
Pero también los otros continentes debe tener su papable. Mons. George Pell, arzobispo de Sidney (Australia) es el único Cardenal de Oceanía y, por tanto, se convierte así en papable. Y respecto a la zona asiática, Mons. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila (Filipinas), que es muy popular en las redes sociales, es el favorito.
Pero también hay otra cuestión de fondo, cuando los medios proponen papables. Aunque en algunos casos hay un deseo bien intencionado de “atinarle” al que será el futuro Pontífice, en otros lo que se busca en generar presión hacia los electores para que elijan a un Papa a la medida de algunas ideologías actuales.
Por ejemplo, no pocos medios han descalificado como papables a los cardenales que públicamente han rechazado la licitud de los “actos homosexuales”, aunque se hayan manifestado benignamente respecto a las “personas homosexuales”. Es una manera de presionar para que –supuestamente– sea elegido un cardenal a favor de la homosexualidad.
Ya se entiende por qué desde la época medieval se resguardaba “con llave” (‘cónclave’) a los cardenales, para protegerlos de las presiones de los poderes políticos y de cualquier otro interés no espiritual. Esto explica por qué es necesario el aislamiento de los electores durante el Cónclave.
Así se fabrica un papable. Pero la realidad es otra: los 115 cardenales están buscando principalmente a un candidato que tenga cualidades religiosas y espirituales; pasan a segundo lugar su capacidad de gestión –aunque sea un factor importante– y su procedencia geográfica.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.7.Luis-Fernando Valdés
En estos días de Sede Vacante, la pregunta que más escucho es: “¿quién será el nuevo Papa?” Y ésa es la mejor descripción de un “papable”. Pero, ¿quién establece cuál cardenal es papable? ¿cómo se elabora el perfil de un papable?
De entre los cardenales electores saldrá el nuevo Papa.Los candidatos a ocupar la Sede de Pedro pueden ser vistos desde una perspectiva del interior de la Iglesia, o bien, desde un ángulo geopolítico, como si el futuro Papa fuera un líder político. En este segundo caso, los vaticanistas emplean categorías válidas para la geopolítica, pero no tanto para las cuestiones religiosas.
La mayoría de los papables que hoy aparecen en los medios han sido “escogidos” artificialmente por un criterio geográfico. Así, respecto a Europa, se supone que un cardenal italiano tiene más posibilidades porque la mayoría de los Papas han sido de esta nacionalidad.
Y como ese país es el que cuenta con más cardenales, aquellos purpurados de las sedes más importantes serán considerados como los papables; tal es el caso el cardenal arzobispo de Milán, Mons. Angelo Scola.
Como Latinoamérica es la región del mundo con más católicos, se le tiene que asignar un papable. Así, a Mons. Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, es los cardenales más antiguos, se le pone como un papable con posibilidades. O bien, el cardenal de Río de Janeiro, en representación de Brasil, Mons. Odilo Pedro Schere.
Por la importancia política y comercial de los países del norte de América, también se les deben asignar papables. Así que Mons. Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, se vuelve un papable por Estados Unidos y, Mons. Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, es el candidato al papado por Canadá.
Por otra parte, sería políticamente incorrecto omitir a África, y así, otro papable deberá ser de raza negra. De entre los candidatos africanos, el favorito es Mons. Peter Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana), porque además es Presidente del Pontificio Consejo para la justicia y la paz.
Pero también los otros continentes debe tener su papable. Mons. George Pell, arzobispo de Sidney (Australia) es el único Cardenal de Oceanía y, por tanto, se convierte así en papable. Y respecto a la zona asiática, Mons. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila (Filipinas), que es muy popular en las redes sociales, es el favorito.
Pero también hay otra cuestión de fondo, cuando los medios proponen papables. Aunque en algunos casos hay un deseo bien intencionado de “atinarle” al que será el futuro Pontífice, en otros lo que se busca en generar presión hacia los electores para que elijan a un Papa a la medida de algunas ideologías actuales.
Por ejemplo, no pocos medios han descalificado como papables a los cardenales que públicamente han rechazado la licitud de los “actos homosexuales”, aunque se hayan manifestado benignamente respecto a las “personas homosexuales”. Es una manera de presionar para que –supuestamente– sea elegido un cardenal a favor de la homosexualidad.
Ya se entiende por qué desde la época medieval se resguardaba “con llave” (‘cónclave’) a los cardenales, para protegerlos de las presiones de los poderes políticos y de cualquier otro interés no espiritual. Esto explica por qué es necesario el aislamiento de los electores durante el Cónclave.
Así se fabrica un papable. Pero la realidad es otra: los 115 cardenales están buscando principalmente a un candidato que tenga cualidades religiosas y espirituales; pasan a segundo lugar su capacidad de gestión –aunque sea un factor importante– y su procedencia geográfica.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Qué Iglesia recibirá el nuevo Papa?
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Especial: Sede Vacante, n.6.Luis-Fernando Valdés
Los cardenales se han reunido para analizar el estado de la Iglesia en los diversos continentes. Hay una pregunta clave para definir el perfil del nuevo Pontífice: ¿En qué estado recibirá a la Iglesia Universal el nuevo Papa?Panorámica de la primera reunión de cardenales,
llamada "Congregación general".
Los purpurados se han reunido, conforme a lo previsto por la ley eclesiática que regula el tiempo de Sede Vacante. Se trata de las llamadas “Congregaciones”, en las que han tomado la palabra 51 oradores hasta hoy, para exponer las dificultades y las esperanzas del Pueblo de Dios.
Los problemas del Pontificado del Papa Ratzinger son conocidos: la burocracia de la Curia romana, la pederastia, las finanzas vaticanas, la disciplina litúrgica, la Iglesia perseguida en China y en algunos países del mundo islámico. Y los temas de la agenda de su suscesor están ya fijados por el Concilio Vaticano II y los Papas anteriores.
Parecería que la Iglesia que recibirá el siguiente Sucesor de San Pedro es una institución en estado de emergencia. Esta imagen puede ser generada por los problemas mencionados y también por el hecho de que el Papa haya renunciado, como si se hubiera retirado por tener frente a sí una gran crisis, de la que se sentía incapaz de solucionar.
Aunque es innegable que la Iglesia atraviesa momentos delicados, es importante decir que no se trata de una catástrofe. En primer lugar, porque la renuncia del Papa emérito es muy diferente de tres anteriores que han sucedido en la historia.
Aquellos tres pontífices dejaron el Ministerio petrino por presiones políticas o por dificultades entre eclesiásticos, pero Benedicto XVI se ha retirado por voluntad propia, sin dejar abandonada a la Iglesia en medio de turbulencias.
El Pontífice emérito ciertamente no ha podido resolver todos los problemas, pero sí ha preparado el camino para que sean solucionados. Por ejemplo, implementó la “tolerancia cero” contra la pederastia y, en sus últimas semanas de Pontificado, hizo cambios en la Curia y nombró nuevos funcionarios para el gobierno de la Ciudad del Vaticano y del banco vaticano, buscando eficacia y transparencia.
Otra muestra de situación favorable por la que pasa la Iglesia es el Colegio cardenalicio mismo, pues Benedicto XVI lo ha provisto de 64 de los 115 electores actuales. Casi todos estos purpurados se han formado a la luz de Concilio Vaticano II, de manera que están en mejor sintonía para entender el mundo de hoy, y así llevarle el Evangelio con mayor eficacia.
También es importante destacar que al hablar de la crisis de la Iglesia, necesariamente debemos circunscribir las dificultades a una región del planeta, pues no es lo mismo la crisis del clero en Austria, que de los problemas de inculturación del mensaje cristiano en las zonas animistas de África.
Tampoco se puede generalizar la falta de vocaciones sacerdotales en Europa hacia otras regiones del planeta, pues ahora mismo en África y Asia hay un “boom” de nuevos presbíteros. Por estas razones, los cardenales se reúnen en las “Congregaciones” para dar una visión completa de los problemas que enfrenta la Iglesia en las diversas partes del mundo.
Cuando se observa la Iglesia desde esta óptica más universal y se comprende que el Pueblo de Dios no se reduce a Europa o América Latina, y cuando se reconocen los logros de los Papas posteriores al Concilio, entonces es más fácil percibir que el nuevo Papa encontrará algunas crisis importantes, pero que también recibirá un Iglesia madura, consolidada en muchos temas fundamentales, rodeada de jóvenes que buscan una esperanza.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.6.Luis-Fernando Valdés
Los cardenales se han reunido para analizar el estado de la Iglesia en los diversos continentes. Hay una pregunta clave para definir el perfil del nuevo Pontífice: ¿En qué estado recibirá a la Iglesia Universal el nuevo Papa?Panorámica de la primera reunión de cardenales,
llamada "Congregación general".
Los purpurados se han reunido, conforme a lo previsto por la ley eclesiática que regula el tiempo de Sede Vacante. Se trata de las llamadas “Congregaciones”, en las que han tomado la palabra 51 oradores hasta hoy, para exponer las dificultades y las esperanzas del Pueblo de Dios.
Los problemas del Pontificado del Papa Ratzinger son conocidos: la burocracia de la Curia romana, la pederastia, las finanzas vaticanas, la disciplina litúrgica, la Iglesia perseguida en China y en algunos países del mundo islámico. Y los temas de la agenda de su suscesor están ya fijados por el Concilio Vaticano II y los Papas anteriores.
Parecería que la Iglesia que recibirá el siguiente Sucesor de San Pedro es una institución en estado de emergencia. Esta imagen puede ser generada por los problemas mencionados y también por el hecho de que el Papa haya renunciado, como si se hubiera retirado por tener frente a sí una gran crisis, de la que se sentía incapaz de solucionar.
Aunque es innegable que la Iglesia atraviesa momentos delicados, es importante decir que no se trata de una catástrofe. En primer lugar, porque la renuncia del Papa emérito es muy diferente de tres anteriores que han sucedido en la historia.
Aquellos tres pontífices dejaron el Ministerio petrino por presiones políticas o por dificultades entre eclesiásticos, pero Benedicto XVI se ha retirado por voluntad propia, sin dejar abandonada a la Iglesia en medio de turbulencias.
El Pontífice emérito ciertamente no ha podido resolver todos los problemas, pero sí ha preparado el camino para que sean solucionados. Por ejemplo, implementó la “tolerancia cero” contra la pederastia y, en sus últimas semanas de Pontificado, hizo cambios en la Curia y nombró nuevos funcionarios para el gobierno de la Ciudad del Vaticano y del banco vaticano, buscando eficacia y transparencia.
Otra muestra de situación favorable por la que pasa la Iglesia es el Colegio cardenalicio mismo, pues Benedicto XVI lo ha provisto de 64 de los 115 electores actuales. Casi todos estos purpurados se han formado a la luz de Concilio Vaticano II, de manera que están en mejor sintonía para entender el mundo de hoy, y así llevarle el Evangelio con mayor eficacia.
También es importante destacar que al hablar de la crisis de la Iglesia, necesariamente debemos circunscribir las dificultades a una región del planeta, pues no es lo mismo la crisis del clero en Austria, que de los problemas de inculturación del mensaje cristiano en las zonas animistas de África.
Tampoco se puede generalizar la falta de vocaciones sacerdotales en Europa hacia otras regiones del planeta, pues ahora mismo en África y Asia hay un “boom” de nuevos presbíteros. Por estas razones, los cardenales se reúnen en las “Congregaciones” para dar una visión completa de los problemas que enfrenta la Iglesia en las diversas partes del mundo.
Cuando se observa la Iglesia desde esta óptica más universal y se comprende que el Pueblo de Dios no se reduce a Europa o América Latina, y cuando se reconocen los logros de los Papas posteriores al Concilio, entonces es más fácil percibir que el nuevo Papa encontrará algunas crisis importantes, pero que también recibirá un Iglesia madura, consolidada en muchos temas fundamentales, rodeada de jóvenes que buscan una esperanza.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Vendrá un Papa italiano o un africano?
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Especial: Sede Vacante, n.5.Luis-Fernando Valdés
Conforme pasan las reuniones de cardenales, los vaticanistas y los expertos en apuestas van pronosticando de dónde será el siguiente Pontífice. ¿Cuáles son las tendencias? ¿De nuevo vendrá un italiano? ¿es el momento de un Papa negro?
Es lógico que los millones de fieles católicos se pregunten quién será su nuevo Pontífice. También es explicable que algunos periodistas busquen adivinar de qué país será originario el nuevo Jerarca; sin embargo, ¿por qué en los últimos cónclaves no ha sido elegido el papable postulado por los expertos?
Hoy varios vaticanistas aseguran que el siguiente Papa deberá ser un cardenal italiano pues, por tradición, los Papas de esta nacionalidad son grandes diplomáticos y, por eso, son los que menos inconforman al resto del mundo por ocupar este puesto. Para estos periodistas, Angelo Scola es el más candidato más viable para el Solio Pontificio.
En las calles de Roma aparecieron carteles
pidiendo a los cardenales que voten por
el card. Peter Turkson.Para otros expertos, el nuevo Papa deberá ser de raza negra. Quienes son de esta opinión sostienen que el nuevo Papa pudiera ser Mons. Peter Turkson, un cardenal ghanés que además es Presidente del Pontificio Consejo “ Justicia y la Paz”, organismo de la Curia romana que busca la mediación en los conflictos bélicos internacionales.
Otras personas expresan su deseo de que el nuevo Papa sea latinoamericano. Fundamentan su postura basados en que, según las estadísticas, el 50 por ciento de la comunidad católica vive en esta zona geográfica. Bajo esta óptica, se coloca como papable a Mons. Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras.
Algunos otros, los menos, creen que algún cardenal, que sea alumno directo del Papa emérito, será quien tenga más oportunidad de ser su sucesor. Este pequeño grupo propone como papable al arzobispo de Viena (Austria), Mons. Cristoph Schönborn, que fue Secretario de la Comisión redactora del Catecismo de la Iglesia.
Otra opinión que ha sonado en estos últimos días afirma que el nuevo Romano Pontífice deberá ser del estilo de Juan Pablo II: carismático, de mucha presencia, mediático, adaptado a la modernidad, a la tecnología, y para eso deberá ser mucho más joven de edad. Quienes piensan esto, ponen como papable a Mons. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila (Filipinas), que ha sido todo un fenómeno en las redes sociales.
Y no podía faltar un candidato del quinto continente, Mons. George Pell, que organizó con gran éxito la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney (2008), y que se ha enfrentado con gran éxito a situaciones de pederastia.
Sin embargo, posiblemente, se cumpla una vez más el conocido adagio de los tiempos de elección de un nuevo Pontífice: el que entra al Cónclave como Papa, sale de la Capilla Sixtina igual que como entró, siendo sólo un cardenal.
Los factores que explican la elección de un candidato no son únicamente geográficos, ni tampoco políticos ni sociológicos. La votación la realizan los cardenales, que son personas con un hondo sentido sobrenatural, cuya visión del Cónclave es claramente religiosa.
En el razonamiento del voto, los cardenales se fijan sobretodo en el perfil religioso de los elegibles. Y, además, los purpurados tienen la convicción espiritual de que cuentan con una especial ayuda de Dios, que los ilumina a escoger al “candidato de Dios”.
De ahí que es muy importante no trasponer las categorías sociológicas y políticas a un proceso de elección que, aunque tiene elementos perfectamente humanos, está al servicio de una acción divina. Ahí radica la clave del fracaso de los “papables”.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.5.Luis-Fernando Valdés
Conforme pasan las reuniones de cardenales, los vaticanistas y los expertos en apuestas van pronosticando de dónde será el siguiente Pontífice. ¿Cuáles son las tendencias? ¿De nuevo vendrá un italiano? ¿es el momento de un Papa negro?
Es lógico que los millones de fieles católicos se pregunten quién será su nuevo Pontífice. También es explicable que algunos periodistas busquen adivinar de qué país será originario el nuevo Jerarca; sin embargo, ¿por qué en los últimos cónclaves no ha sido elegido el papable postulado por los expertos?
Hoy varios vaticanistas aseguran que el siguiente Papa deberá ser un cardenal italiano pues, por tradición, los Papas de esta nacionalidad son grandes diplomáticos y, por eso, son los que menos inconforman al resto del mundo por ocupar este puesto. Para estos periodistas, Angelo Scola es el más candidato más viable para el Solio Pontificio.
En las calles de Roma aparecieron carteles
pidiendo a los cardenales que voten por
el card. Peter Turkson.Para otros expertos, el nuevo Papa deberá ser de raza negra. Quienes son de esta opinión sostienen que el nuevo Papa pudiera ser Mons. Peter Turkson, un cardenal ghanés que además es Presidente del Pontificio Consejo “ Justicia y la Paz”, organismo de la Curia romana que busca la mediación en los conflictos bélicos internacionales.
Otras personas expresan su deseo de que el nuevo Papa sea latinoamericano. Fundamentan su postura basados en que, según las estadísticas, el 50 por ciento de la comunidad católica vive en esta zona geográfica. Bajo esta óptica, se coloca como papable a Mons. Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras.
Algunos otros, los menos, creen que algún cardenal, que sea alumno directo del Papa emérito, será quien tenga más oportunidad de ser su sucesor. Este pequeño grupo propone como papable al arzobispo de Viena (Austria), Mons. Cristoph Schönborn, que fue Secretario de la Comisión redactora del Catecismo de la Iglesia.
Otra opinión que ha sonado en estos últimos días afirma que el nuevo Romano Pontífice deberá ser del estilo de Juan Pablo II: carismático, de mucha presencia, mediático, adaptado a la modernidad, a la tecnología, y para eso deberá ser mucho más joven de edad. Quienes piensan esto, ponen como papable a Mons. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila (Filipinas), que ha sido todo un fenómeno en las redes sociales.
Y no podía faltar un candidato del quinto continente, Mons. George Pell, que organizó con gran éxito la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney (2008), y que se ha enfrentado con gran éxito a situaciones de pederastia.
Sin embargo, posiblemente, se cumpla una vez más el conocido adagio de los tiempos de elección de un nuevo Pontífice: el que entra al Cónclave como Papa, sale de la Capilla Sixtina igual que como entró, siendo sólo un cardenal.
Los factores que explican la elección de un candidato no son únicamente geográficos, ni tampoco políticos ni sociológicos. La votación la realizan los cardenales, que son personas con un hondo sentido sobrenatural, cuya visión del Cónclave es claramente religiosa.
En el razonamiento del voto, los cardenales se fijan sobretodo en el perfil religioso de los elegibles. Y, además, los purpurados tienen la convicción espiritual de que cuentan con una especial ayuda de Dios, que los ilumina a escoger al “candidato de Dios”.
De ahí que es muy importante no trasponer las categorías sociológicas y políticas a un proceso de elección que, aunque tiene elementos perfectamente humanos, está al servicio de una acción divina. Ahí radica la clave del fracaso de los “papables”.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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La profecía del último Papa
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Especial: Sede Vacante, n.4.Luis-Fernando Valdés
Conforme se acerca el Cónclave que elegirá al nuevo Romano Pontífice, resurgen los viejos vaticinios de San Malaquías, que anunció que ésta será la última elección de un Papa y que advendrá la destrucción de la Iglesia y del mundo. ¿Son verdaderas estas profecías?
De acuerdo con la “Profecía de los Papas” de San Malaquías, habría 111 papas antes de la llegada de Pedro II el Romano y del fin del mundo. Y según esto, Benedicto XVI es el Pontífice número 111, de manera que el Papa que será elegido en el próximo Cónclave vendría a ser el último.
Foto del "Libro de los Papa" (1595), que
recoge la profecía del "último Papa",
al final de la columna derecha.Según esta profecía, “Petrus Romanus” (Pedro Romano) será el último Papa ya que en su reinado ocurrirá el fin de los tiempos: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas [=Roma] será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin.” [Wikipedia]
Estos mensajes causan revuelo y confusión, pues son denominados “profecías” como las que están incluidas en la Sagrada Escritura, y se atribuyen a un santo de nombre Malaquías. Parecería que se trata de mensajes bíblicos, dictados por un hombre de Dios.
Pero no es así. No se trata de textos bíblicos, sino de unos escritos del siglo XVI, de manera que no contienen la Palabra de Dios y, por tanto, no tienen ninguna garantía de que van a ocurrir. Además, la profecías bíblicas tiene como finalidad anunciar a Jesucristo, el Salvador del mundo, pero no pretenden destruir ni a la Iglesia ni al mundo.
Además, aunque San Malaquías si existió, la famosa “Profecía de los Papas” no la escribió él, sino que es un libro publicado ¡477 años después de su muerte! En efecto, se trata un santo irlandés del s. XII (1094-1148), contemporáneo de San Bernardo de Claraval, que fue obispo de Armagh (Irlanda).
En cambio, la “Profecía de los Papas” apareció en el “Lignum vitæ, ornamentum et decus Ecclesiae” (‘El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia’), publicado en 1595 por el monje benedictino belga Arnoldo Wion. De manera, que esta profecía no es obra de ningún santo, sino un libro más.
Sin embargo, ¿cuál es la verdad anunciada sobre el nuevo Papa? La verdad divina, revelada en la Sagrada Escritura y transmitida con fidelidad por la Iglesia, nos indica que Jesús instituyó el Papado, cuando le dijo a Simón Pedro, “tú eres Kefas [=‘Petrus’, ‘roca’], y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18).
Los católicos creemos que la gran Profecía es lo que Jesucristo mismo, quien es Dios hecho hombre, le dice a San Pedro: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia”. De manera, que la Iglesia perdurará a lo largo del tiempo, a pesar de las pruebas y de los errores.
La otra Profecía de Cristo es la promesa que Él mismo hizo a San Pedro: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca” (Lucas 22, 32). Y comenta Benedicto XVI: “La oración de Jesús es el límite puesto al poder del maligno. La oración de Jesús es la protección de la Iglesia. Podemos recurrir a esta protección, acogernos a ella y estar seguros de ella” (Homilía, 29.jun.2006)
Por eso, pase lo que pase, se diga lo que se diga, a pesar de las dificultades y de las pseudo-profecías, el nuevo Papa será elegido y la Iglesia continuará su labor de anunciar el Evangelio de Jesucristo al mundo de nuestra época, pues las Palabras de Cristo no pasarán y se cumplirán siempre.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.4.Luis-Fernando Valdés
Conforme se acerca el Cónclave que elegirá al nuevo Romano Pontífice, resurgen los viejos vaticinios de San Malaquías, que anunció que ésta será la última elección de un Papa y que advendrá la destrucción de la Iglesia y del mundo. ¿Son verdaderas estas profecías?
De acuerdo con la “Profecía de los Papas” de San Malaquías, habría 111 papas antes de la llegada de Pedro II el Romano y del fin del mundo. Y según esto, Benedicto XVI es el Pontífice número 111, de manera que el Papa que será elegido en el próximo Cónclave vendría a ser el último.
Foto del "Libro de los Papa" (1595), que
recoge la profecía del "último Papa",
al final de la columna derecha.Según esta profecía, “Petrus Romanus” (Pedro Romano) será el último Papa ya que en su reinado ocurrirá el fin de los tiempos: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas [=Roma] será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin.” [Wikipedia]
Estos mensajes causan revuelo y confusión, pues son denominados “profecías” como las que están incluidas en la Sagrada Escritura, y se atribuyen a un santo de nombre Malaquías. Parecería que se trata de mensajes bíblicos, dictados por un hombre de Dios.
Pero no es así. No se trata de textos bíblicos, sino de unos escritos del siglo XVI, de manera que no contienen la Palabra de Dios y, por tanto, no tienen ninguna garantía de que van a ocurrir. Además, la profecías bíblicas tiene como finalidad anunciar a Jesucristo, el Salvador del mundo, pero no pretenden destruir ni a la Iglesia ni al mundo.
Además, aunque San Malaquías si existió, la famosa “Profecía de los Papas” no la escribió él, sino que es un libro publicado ¡477 años después de su muerte! En efecto, se trata un santo irlandés del s. XII (1094-1148), contemporáneo de San Bernardo de Claraval, que fue obispo de Armagh (Irlanda).
En cambio, la “Profecía de los Papas” apareció en el “Lignum vitæ, ornamentum et decus Ecclesiae” (‘El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia’), publicado en 1595 por el monje benedictino belga Arnoldo Wion. De manera, que esta profecía no es obra de ningún santo, sino un libro más.
Sin embargo, ¿cuál es la verdad anunciada sobre el nuevo Papa? La verdad divina, revelada en la Sagrada Escritura y transmitida con fidelidad por la Iglesia, nos indica que Jesús instituyó el Papado, cuando le dijo a Simón Pedro, “tú eres Kefas [=‘Petrus’, ‘roca’], y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18).
Los católicos creemos que la gran Profecía es lo que Jesucristo mismo, quien es Dios hecho hombre, le dice a San Pedro: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia”. De manera, que la Iglesia perdurará a lo largo del tiempo, a pesar de las pruebas y de los errores.
La otra Profecía de Cristo es la promesa que Él mismo hizo a San Pedro: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca” (Lucas 22, 32). Y comenta Benedicto XVI: “La oración de Jesús es el límite puesto al poder del maligno. La oración de Jesús es la protección de la Iglesia. Podemos recurrir a esta protección, acogernos a ella y estar seguros de ella” (Homilía, 29.jun.2006)
Por eso, pase lo que pase, se diga lo que se diga, a pesar de las dificultades y de las pseudo-profecías, el nuevo Papa será elegido y la Iglesia continuará su labor de anunciar el Evangelio de Jesucristo al mundo de nuestra época, pues las Palabras de Cristo no pasarán y se cumplirán siempre.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Comenzó ya el Cónclave?
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Especial: Sede Vacante, n.3.Luis-Fernando Valdés
Los cardenales se reúnen hoy lunes, convocados por el Cardenal Decano. Esta reunión tiene lugar a las 9:30 horas, tiempo de Roma. ¿Para qué se reúnen los purpurados? ¿Ha comenzado ya el Cónclave que elegirá al nuevo Papa?El Card. Angelo Sodano, Decano del Colegio de
Cardenales, convocó a la primera reunión,
en la que fijarán la fecha del Cónclave.
El primer día de la Sede Vacante, el card. Angelo Sodano, Decano del Colegio cardenalicio convocó al resto de los purpurados a la primera “Congregación general”, como se denominan técnicamente las reuniones de cardenales previas al Cónclave. [Noticia]
La Constitución Apostólica “Universi dominici gregis”, promulgada por Juan Pablo II (22.feb.1996), contempla los procedimientos que se deben hacer durante la Sede Vacante. Ahí se establece que tan pronto inicie este periodo sin Pontífice, se reúnan los purpurados en dos tipos reuniones: Congregaciones generales (para todos los cardenales) y Congregaciones particulares (sólo para los electores) (cfr. nn. 7-13).
Esta Constitución fija que las Congregaciones generales que preceden el comienzo de la elección, llamadas por eso “preparatorias”, deben celebrarse a diario, con la finalidad de permitir a cada Cardenal que exprese su opinión sobre los problemas que se presenten, pedir explicaciones en caso de duda y hacer propuestas (cfr. n. 11).
Otro dato importante es el lugar de reunión. Mientras que el Cónclave se celebrará en el interior de la Capilla Sixtina la Congregaciones generales serán celebradas en la nueva Aula del Sínodo, ubicada en el complejo del Aula Pablo VI.
Otra información relevante es la del número de cardenales. Todos los purpurados están convocados para acudir a Roma, aunque no sean electores. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha comunicado que, de los 209 cardenales, 75 residen en la Ciudad eterna y 66 ya han anunciado su llegada.
Por otra parte, el número de Electores –es decir de los menores de 80 años– ha disminuido de 117 a 115, por la renuncia al cónclave del Cardenal escocés Keith O’Brien, acusado de conductas indebidas, y del Cardenal de Indonesia por motivos de salud.
Además, el vocero Federico Lombardi dio a conocer que a la Santa Sede “han llegado algunas informaciones de cardenales que no participarán: no sólo los dos electores de los que ya se ha hablado, sino también diversos cardenales electores que han comunicado que por motivos de salud no vendrán”. Esto tiene relevancia porque, para elegir al nuevo Pontífice, se requiere una “mayoría cualificada” de dos tercios de los votantes. [Ver noticia]
¿Qué importancia tiene toda esta situación? En realidad, lo fundamental en este momento es tener claro qué está pasando en el Vaticano, para evitar falsas expectativas o interpretar los hechos de una manera inadecuada.
Lo primero es que queda claro que esta reunión de cardenales está prevista por la Ley eclesiástica, y que todavía no ha iniciado el Cónclave. En cambio, sí es de esperar que en el transcurso de este lunes el Colegio de cardenales establezca la fecha de inicio del Cónclave y la dé a conocer.
Además, es interesante saber que los purpurados aprovechan estas Congregaciones generales para conocerse más, para intercambiar puntos de vista, etcétera. Así pueden tener muy claro a quién debe elegir, y lo harán según las cualidades de los cardenales elegibles.
Como anécdota, en abril de 2005, el entonces Card. Ratzinger presidió las Congregaciones generales, y su prestigio se incrementó en la medida que los purpurados fueron testigos de su capacidad de gestión de estas reuniones, y algunos vaticanistas aseguran que ahí fue donde muchos electores se decidieron a votar por él.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
Especial: Sede Vacante, n.3.Luis-Fernando Valdés
Los cardenales se reúnen hoy lunes, convocados por el Cardenal Decano. Esta reunión tiene lugar a las 9:30 horas, tiempo de Roma. ¿Para qué se reúnen los purpurados? ¿Ha comenzado ya el Cónclave que elegirá al nuevo Papa?El Card. Angelo Sodano, Decano del Colegio de
Cardenales, convocó a la primera reunión,
en la que fijarán la fecha del Cónclave.
El primer día de la Sede Vacante, el card. Angelo Sodano, Decano del Colegio cardenalicio convocó al resto de los purpurados a la primera “Congregación general”, como se denominan técnicamente las reuniones de cardenales previas al Cónclave. [Noticia]
La Constitución Apostólica “Universi dominici gregis”, promulgada por Juan Pablo II (22.feb.1996), contempla los procedimientos que se deben hacer durante la Sede Vacante. Ahí se establece que tan pronto inicie este periodo sin Pontífice, se reúnan los purpurados en dos tipos reuniones: Congregaciones generales (para todos los cardenales) y Congregaciones particulares (sólo para los electores) (cfr. nn. 7-13).
Esta Constitución fija que las Congregaciones generales que preceden el comienzo de la elección, llamadas por eso “preparatorias”, deben celebrarse a diario, con la finalidad de permitir a cada Cardenal que exprese su opinión sobre los problemas que se presenten, pedir explicaciones en caso de duda y hacer propuestas (cfr. n. 11).
Otro dato importante es el lugar de reunión. Mientras que el Cónclave se celebrará en el interior de la Capilla Sixtina la Congregaciones generales serán celebradas en la nueva Aula del Sínodo, ubicada en el complejo del Aula Pablo VI.
Otra información relevante es la del número de cardenales. Todos los purpurados están convocados para acudir a Roma, aunque no sean electores. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha comunicado que, de los 209 cardenales, 75 residen en la Ciudad eterna y 66 ya han anunciado su llegada.
Por otra parte, el número de Electores –es decir de los menores de 80 años– ha disminuido de 117 a 115, por la renuncia al cónclave del Cardenal escocés Keith O’Brien, acusado de conductas indebidas, y del Cardenal de Indonesia por motivos de salud.
Además, el vocero Federico Lombardi dio a conocer que a la Santa Sede “han llegado algunas informaciones de cardenales que no participarán: no sólo los dos electores de los que ya se ha hablado, sino también diversos cardenales electores que han comunicado que por motivos de salud no vendrán”. Esto tiene relevancia porque, para elegir al nuevo Pontífice, se requiere una “mayoría cualificada” de dos tercios de los votantes. [Ver noticia]
¿Qué importancia tiene toda esta situación? En realidad, lo fundamental en este momento es tener claro qué está pasando en el Vaticano, para evitar falsas expectativas o interpretar los hechos de una manera inadecuada.
Lo primero es que queda claro que esta reunión de cardenales está prevista por la Ley eclesiástica, y que todavía no ha iniciado el Cónclave. En cambio, sí es de esperar que en el transcurso de este lunes el Colegio de cardenales establezca la fecha de inicio del Cónclave y la dé a conocer.
Además, es interesante saber que los purpurados aprovechan estas Congregaciones generales para conocerse más, para intercambiar puntos de vista, etcétera. Así pueden tener muy claro a quién debe elegir, y lo harán según las cualidades de los cardenales elegibles.
Como anécdota, en abril de 2005, el entonces Card. Ratzinger presidió las Congregaciones generales, y su prestigio se incrementó en la medida que los purpurados fueron testigos de su capacidad de gestión de estas reuniones, y algunos vaticanistas aseguran que ahí fue donde muchos electores se decidieron a votar por él.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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