miércoles, 14 de septiembre de 2016

Descubriendo a André Gomes


El portugués demuestra su fútbol con un juego "fácil", siendo el más participativo y jugando como pivote.

Una de las novedades tácticas que dejó la goleada contra el Celtic martes fue la inclusión de André Gomes en la posición de Sergio Busquets. Luis Enrique, con el partido sentenciado, optó por dar treinta minutos de descanso al de Bahía y colocar el portugués como pivote, equilibrando el equipo por delante de la defensa. Fue una decisión circunstancial, como reconoció el técnico asturiano al terminar el partido. Una solución más que ofrece una plantilla llena de jugadores polivalentes y versátiles.

Hasta el martes André Gomes no había jugado como pivote único, a pesar de que en Valencia había situado en el doble pivote en algunos partidos, siempre con una pareja que le cubría los hombros y se encargaba de la parcela más defensiva. "Es más interior que pivote", admitía Luis Enrique, que no descartaba, sin embargo, que el portugués repita en esta demarcación gracias a su juventud y capacidad de aprender, en la misma línea de la reconversión de Sergi Roberto en el lateral derecho. Pero parece que, a pesar de las buenas palabras del técnico, será difícil que repita mucho en esta posición. Primero por las mismas aptitudes del futbolista y, segundo, por la variedad de opciones que tiene el asturiano, desde Mascherano a Rakitic, pasando por Roberto.

"No tiene las condiciones físicas ni defensivas para jugar", explican en la Ciudad Deportiva. Una demostración fue la jugada del penalti que desperdició Dembélé para los escoceses. La acción arranca en la medular, con Busquets fuera de su sitio, y Sinclair recibiendo a la línea divisoria. Gomes, situado en el interior izquierdo, vacila y decide mantener la posición, mientras Rakitic hace lo mismo, sin cubrir el hueco dejado por el de Bahía: cuando Sinclair acelera para encarar la defensa nadie puede salirle al paso. Busquets llega tarde, Rakitic y Gomes están demasiado separados, y el atacante del Celtic puede filtrar un pase a la espalda de los centrales, que Dembélé caza antes de que Ter Stegen para provocar penalti.

Un error posicional por no tener aún los automatismos asumidos. Una de las pocas acciones en las que Gomes equivocarse contra el Celtic. El Camp Nou continuar descubriendo el talento de un futbolista que "juega fácil", como resumirlo Luis Enrique, y que tiene la capacidad de romper líneas con el balón en los pies, como demostró con una conducción de cuarenta metros al segundo tiempo, unas características que sólo Sergi Roberto tiene entre la larga nómina de centrocampistas. Este "juega fácil" se traduce en dos datos. En primer lugar, que fue el jugador que más intervino, 103 participaciones en el juego, 99 de las cuales terminaron bien. Un pase horizontal de primeras buscando Rakitic y un intento de pared errado en la frontal del área rival que permitió la salida rápida del Celtic fueron algunos de los pocos errores del portugués. En segundo lugar, que no se complica. A pesar de ser el único de los cinco centrocampistas que disputó todos los minutos, fue quien menos arriesgar, y sólo probó tres pases largos, lejos de las nueve de Busquets (con acierto del 100%).

Además, fue, después de Neymar, el mejor socio de Leo Messi, quien más pases recibió del argentino para descargar el juego, y eso que jugaban en lados contrarios: Gomes partiendo desde el lado izquierdo -haciendo de Iniesta - y Messi en la punta derecha del ataque.

Luis Enrique, que apostó por llevarlo este verano a pesar de que no tocaba -aumentando la masa salarial más de lo previsto-, tiene un jugador con muchísima versatilidad y, que, puntualmente, puede jugar como pivote. Un proceso complicado. Hace unos años, cuando Adama Traoré asomaba en el primer equipo -con portadas incluidas-, se le preguntaba a Andoni Zubizarreta en una conversación informal por qué no se trabajaba con el extremo como potencial lateral. "No es ni extremo, que ya lo queremos convertir en lateral", advirtió el vasco. Estos cambios necesitan tiempo, o la privilegiada inteligencia táctica de Sergi Roberto.